Absorto me encuentro al comprobar cómo una multinacional como Nokia no dispone de hojas de reclamaciones a disposición de los usuarios.
Adquirí hace cuatro meses un teléfono de esta marca y son ya tres las veces que se ha enviado al servicio técnico para repararlo. ¿Solución? Ninguna. ¿Que quiere reclamar?, pues llame usted a un 902, que una amable operadora le contará que su teléfono se encuentra reparándose. «Nokia, ¿Conecting people?», permítanme me ría.
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