domingo, agosto 12, 2007

Perseidas Luces en el cielo

Para participar en esta fiesta nocturna sólo es necesario mirar al cielo desde un lugar poco iluminado AP A partir de las cuatro de la madrugada será el mejor momento para contemplar el espectáculo.

Esta noche es la noche.Hay otras parecidas, pero pocas veces a lo largo del año se ilumina la bóveda celeste con tanta profusión de estrellas fugaces como en la fecha clave de las Perseidas. Además en esta ocasión la Luna, la mala de la película, no impedirá con su espejo de luz el espectáculo que desde el Medievo se nombra también como «lágrimas de San Lorenzo», en honor del santo oscense cuya festividad se celebra cada 10 de agosto.

Según cuenta la leyenda, San Lorenzo, administrador de los bienes de la Iglesia en los tiempos del Papa San Sixto II, fue asado en una especie de parrilla por el emperador Valeriano. La historia narra que, después de crucificar al Papa, los romanos quisieron hacerse con los tesoros de la Iglesia. Pero cuando el emperador exigió a Lorenzo que se los entregara, éste reunió una grey de ciegos, tullidos y menesterosos y se la presentó diciendo que esos eran los bienes de la Iglesia. La respuesta del emperador no se hizo esperar. El santo soportó su martirio el 10 de agosto de 258 y durante las noches posteriores los romanos vieron cómo se dibujaban en el cielo cientos de estrellas fugaces: sus lágrimas ardientes.

Bella y contundente metáfora, pero ¿qué sucede en realidad en el cielo para que se desencadene esta lluvia de estrellas fugaces? «Una estrella fugaz o meteoro se produce cuando una partícula de polvo interplanetario (meteoroide) entra a gran velocidad en la atmósfera terrestre -explica Paco Ocaña, miembro de Somyce, ASAAF y de la Agrupación Astronómica de Madrid-.

Estas partículas son por lo general del tamaño de un grano de arroz y pesan menos de un gramo. Pero es su velocidad, entre los 11 y los 72 kilómetros por segundo, lo que hace que sean muy «energéticas». Aunque muchos piensan que el mecanismo de brillo es por incandescencia, en realidad la partícula nunca es visible dado su pequeño tamaño. Lo que vemos en la Termosfera es el aire, que ha sido calentado brutalmente por la presión del paso de la partícula, se ha ionizado y emite luz de una manera similar a un tubo fluorescente. Un enorme tubo de uno a varios metros de diámetro y de una longitud de unos 20 kilómetros.»

La de las Perseidas no es la única lluvia de estrellas fugaces del año, de hecho, con buenas condiciones lumínicas se pueden observar meteoros todos los días (una media de cinco a la hora). «En el Sistema Solar -comenta Ocaña-, al igual que hay cometas y asteroides, existen por todas partes diminutas partículas de ese polvo interplanetario que da lugar a las estrellas fugaces. Pero desde la antigüedad se sabe que hay fechas en las que la actividad aumenta. Esto se debe a que la Tierra cruza la órbita de un cometa, donde la densidad de dicho polvo interplanetario es mayor. Los cometas son bolas de hielo y polvo. Cuando un cometa se acerca al Sol y se calienta, emite gas y polvo, lo que conocemos como cola, y esa emisión va repartiéndose a lo largo de la órbita, va quedándose rezagada del cometa y no es necesario luego que éste se encuentre presente para que se produzca el fenómeno.»

Swift-Tuttle

El cometa causante de las Perseidas es el Swift-Tuttle, que nos visita cada 134 años. Su último paso por el interior de nuestro Sistema Solar tuvo lugar en 1992, intensificando entonces la lluvia de Perseidas. Aunque el año siguiente fue aún más espectacular, pues se llegaron a registrar 500 estrellas fugaces en una hora. «Otras «lluvias» importantes -continúa Ocaña-, de número similar a las Perseidas, son las Gemínidas, en diciembre, producidas por el asteroide 3200 Faetón; y las Cuadrántidas, en enero, asociadas a varios cometas.»

Este año, las «lágrimas de San Lorenzo» son esperadas por los aficionados de todo el mundo, ya que las condiciones de observación serán muy buenas. «La Luna es una gran enemiga de las estrellas fugaces, pues ilumina el cielo y no nos permite ver a un gran número de ellas, pero ahora está en fase nueva... Cualquier persona puede disfrutar esta noche del espectáculo, lo único que se necesita es un cielo despejado y sin contaminación lumínica. Por ello es muy importante alejarse de las ciudades y las farolas, siendo mejores los sitios altos. La hora ideal de observación será a partir de las 4 de la madrugada, aunque después de la medianoche ya se podrán ver bastantes. En lugares oscuros llegarán a contemplarse más de 60 meteoros a la hora, mientras que en las grandes ciudades apenas se verán una decena.»

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