jueves, agosto 09, 2007

Fuego y veneno contra millones de topillos

Comienzan las quemas controladas de rastrojos para combatir la plaga de 750 millones de roedores en Castilla y León - «Hemos perdido el 40 por ciento de nuestra cosecha y ya entran en las casas», denuncian los agricultores


Madrid- Castilla y León hace un intento desesperado por salir de la pesadilla, mientras las comunidades vecinas temen verse contagiadas por esa terrorífica idea de una plaga de 750 millones topillos que han arrasado incansables al menos 260.000 hectáreas de cultivos, según la Junta, 500.000 a decir de los agricultores. La localidad vallisoletana de Fresno el Viejo ha sido el punto de partida de las quemas controladas puestas en marcha, incluso a pesar de los riesgos del verano, para combatir a los pequeños roedores, que ya se acercan a núcleos urbanos y que han obligado a cerrar piscinas públicas en algunas ciudades.

Esta medida excepcional de las quemas, que la UE sólo permite en situaciones muy concretas, se aplicará en los próximos días en otros municipios de Valladolid, Ávila, Palencia y Segovia. El objetivo ayer era arrasar unas cien hectáreas para acabar con estos animales en las tierras de rastrojo, ya cosechadas, y evitar que se trasladen a las de regadío, a cultivos como la remolacha o la patata, informa Efe. Si sobrevivían al fuego, la idea era empujarles a trampas envenedadas o que murieran con el humo.

«Hemos perdido el 40 por ciento de toda la cosecha de secano y ahora están empezando a atacar la remolacha y la patata, con lo que aumenta nuestro desánimo y, sobre todo, la impotencia al ver que no podemos hacer nada contra estos animales y que están arrasando el pan de nuestros hijos», lamentaba José Antonio del Brío, presidente de la junta agropecuaria local de Fresno el Viejo, una localidad donde los agricultores vienen matando 6.000 topillos diarios.

Mientras, la plaga propiciaba ayer el primer acuerdo entre Gobierno central y autonómico, comprometidos a crear un grupo de trabajo para consensuar medidas complementarias. Los agricultores exigen que se amplíen las ayudas por las secuelas de estos «topirratones».

La Junta ha preparado una nueva convocatoria para extenderlas al regadío, ya que inicialmente eran sólo para secano. Los afectados han solicitado ya ayudas para unas 260.000 hectáreas dañadas, aunque las organizaciones agrarias consideran que son 500.000, tanto de cultivos de secano como los de cereal y de viñedo.

Además, día a día aumenta el número de afectados por la tularemia, aunque Junta y Gobierno cuestionan la relación directa entre esta enfermedad y la plaga de topillos. El caso es que la cifra oficial de afectados ya asciende a 88.

Uno de ellos ha sido Vicente Trigueros, un agricultor de 59 años que empezó a sufrir fiebres de 40 grados y perdió ocho kilos en cinco días. «Estoy seguro que esta enfermedad me la contagiaron los topillos; al estar en contacto con la tierra y el pasto tenemos un mayor riesgo de contraerla», asegura. Fiebre, sensación de cansancio y pesadez en todo el cuerpo fueron algunos síntomas, similar a una gripe y que desaparecieron en 15 días con antibióticos.

«Avisamos en octubre del año pasado de lo que sucedía, pero fue en febrero cuando empezaron a poner veneno para matar a los topillos. Lamentablemente, murieron algunas palomas y los ecologistas se quejaron», recuerda Trigueros.

Según explicó, las asociaciones agrarias de la zona saben con certeza que sólo en la provincia de Palencia hay 200 agricultores afectados por la tularemia. «La Junta no puede tapar una cosa así de grave, con esta plaga hemos perdido alrededor del 30 por ciento de nuestra producción agrícola. Ahora estos roedores llegan a los pueblos y hasta se meten en las casas. Esta plaga nos cuesta mucho dinero y, lo más importante, afecta a nuestra salud», destacó.

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