SAO PAULO (AFP) - La Policía Civil de Sao Paulo afronta un insólito problema además de la lucha contra el crimen, ya que sus comisarías están quedando sin espacio debido a que debe mantener en depósito más de 19.000 máquinas tragaperras decomisadas a la mafia del juego ilegal.
Oficiales de la policías informaron el miércoles a la agencia Folha de que la institución ya confiscó este año 19.391 máquinas solamente en locales de la ciudad de Sao Paulo y como aún no tiene autorización para destruirlas, los aparatos ya están abarrotando algunas de las estaciones policiales.
"Estamos insistiendo para que esas máquinas sean destruidas. Guardarlas en nuestras comisarías nos cuesta espacio, tiempo y trabajo", señaló el director del Departamento de Polícia Judicial de la Capital (Decap), Aldo Galiano.
Solamente en una de las principales secciones policiales paulistas están depositadas 500 máquinas tragaperras, según la Secretaría de Seguridad Pública de Sao Paulo.
En mayo fue enviada una solicitud oficial al Departamento de Investigaciones Policiales y la Policía Judicial (Dipo) para que puedan ser destruidas las máquinas, pero hasta el momento la cuestión no se resolvió.
Según Galiano, "si las tragaperras fueran destruidas inmediatamente de ser confiscados, no perderíamos tiempo realizando partes de aprehensión, documentos para lacrarlos y boletines de hechos. Esto sin contar el trabajo pericial".
Desde abril la policía brasileña lanzó operaciones para detener a decenas de miembros de grupos que conforman la denominada 'mafia del juego' en el país, entre ellos en Rio de Janeiro y Sao Paulo, que abarcaba a empresarios, jueces, abogados, policías y hasta personas vinculadas a sectores políticos.
El 4 de junio lanzó la 'Operación Jaque Mate' que arrestó a decenas de personas en seis Estados por esta actividad, que reporta grandes sumas de dinero con las máquinas repartidas en bares y salas de juego del país.
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