El Principado cuenta con un protocolo de actuación que se pondría en marcha de detectarse la presencia de este molusco bivalvo «muy dañino»
El temido «mejillón cebra» que se detectó hace días en el pantano de Lareo (Guipúzcoa) parece que, por el momento, pasa de largo por Asturias. La Consejería de Medio Ambiente del Principado asegura que, a día de hoy, no hay temor a que la especie -invasiva- haga acto de presencia en embalses, ríos y pantanos asturianos. No obstante, ya existe un protocolo de actuación que se pondría en marcha en caso de detectarse la presencia de este molusco bivalvo que, entre otras cosas, obtura tuberías y contamina el agua. Dicho protocolo incluye la prohibición del baño en las zonas afectadas por una posible invasión. Mariola RIERA
El temido «mejillón cebra» parece, por ahora, pasar de largo por Asturias a pesar de que ha saltado, por primera vez, la alarma en aguas de la vertiente cantábrica al detectarse larvas de este molusco bivalvo en el pantano de Lareo, en Ataún (Guipúzcoa). La Consejería de Medio Ambiente del Principado asegura que, en principio, no hay temor a que la especie haga acto de presencia en embalses, ríos o pantanos del Principado, si bien la responsabilidad en cuanto a prevención o -en su caso- actuación ante una invasión depende el Ministerio de Medio Ambiente a través de la Confederación Hidrográfica del Norte.
De hecho, fue esta última la que detectó las primeras larvas en el País Vasco, la semana pasada, a raíz de un muestreo que se llevó a cabo en la última quincena de julio en todos los ríos de la cuenca del Cantábrico, desde el Miño hasta el Bidasoa. Todos los informes dieron negativo a excepción del embalse de Lareo, lo que hizo que las autoridades vascas prohibiesen la pesca, el baño y la navegación por los pantanos y ríos guipuzcoanos.
El «mejillón cebra» es una de las especies más amenazantes de las cuencas fluviales españolas por el alto nivel dañino, como obturación de tuberías, contaminación de aguas, etcétera. De hecho, Medio Ambiente ha puesto en funcionamiento en Cantabria la estación de filtrado más grande de España con el fin de evitar la expansión de la larva por la cuenta del Norte, después de que el «mejillón cebra» haya hecho ya de las suyas en las cuencas del Ebro, Júcar y Segura.
Protocolo
Los expertos aseguran que los temores de que el molusco llegue a las aguas fluviales asturianas son infundados, si bien está diseñado un protocolo de actuación que se pondría en marcha en caso de detectar su presencia. No obstante, una de las posibilidades de expansión de las larvas es que sean transportadas a través de lanchas, ropas u otros útiles que hayan tenido contacto con aguas contaminadas.
Una de las primeras medidas para combatir la expansión del «mejillón cebra» sería prohibir el baño en la zona afectada. Por la geografía asturiana hay numerosos embalses y tramos fluviales frecuentados por bañistas o pescadores. Sin ir más lejos, tan sólo en la comarca avilesina se encuentra el pantano de Trasona y el de La Granda.
La Confederación Hidrográfica del Norte tiene previsto llevar a cabo una campaña de información a los ciudadanos y a colectivos específicos que pueden ser fácilmente portadores de las larvas del «mejillón cebra», como pescadores o deportistas acuáticos.
Asimismo, la Confederación Hidrográfica también realizarán muestreos continuos en las cuencas fluviales del norte de España. Folletos informativos, carteles y pegatinas servirán, además, de soporte para informar sobre todo lo relativo al dañino molusco: su facilidad para reproducirse -las hembras pueden producir un millón de huevos al año-, su larga vida -una media de tres años-, sus efectos devastadores -se gastan millones al año en paliar sus daños y evitar su propagación- o cómo se detecta -se le conoce por su alternancia de rayas claras y oscuras en la concha-.
No hay comentarios:
Publicar un comentario