La revista científica «Current Biology» publica una investigación del equipo de Sidrón que abre la puerta a indagaciones sobre aspectos físicos y de comportamiento de la especie
Los neandertales fueron presentados hasta hace muy poco como homínidos salvajes que emitían gruñidos y carecían de cultura propia. Ese perfil ha empezado a cambiar al ritmo de los estudios científicos. Los hallazgos arqueológicos, unidos a los esfuerzos de la paleontología y de la biología molecular, están dando la vuelta por completo a la historia para ofrecer la verdadera cara de una especie, menos agreste, que enterraba a sus muertos y poseía otras capacidades que los acercan a los humanos modernos.
¿Podían hablar los neandertales? La respuesta es el último y gran hallazgo del equipo científico dirigido por Javier Fortea, que desarrolla los estudios de los fósiles de Sidrón. La prestigiosa revista «Current Biology» publica los resultados de la recuperación específica de genes nucleares de neandertal. Científicos de Sidrón con participación del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han conseguido secuenciar por primera vez un gen específico que ratifica desde la genética la capacidad de hablar de los neandertales, algo que ya se intuía a partir de indicios anatómicos.
El estudio también sugiere que la mutación relacionada con el habla existía ya en el antepasado común de neandertales y humanos modernos. «Esta confirmación, además de ser crucial para la evolución», afirma Fortea, «hace mucho más humana una especie poco conocida, a la vez que reivindica el papel de la arqueología y la paleontología en el estudio de los orígenes del linaje humano».
La investigación ahora presentada revela que los neandertales compartían con nuestra especie una proteína, la «FOXP2», idéntica a la de los humanos actuales en las dos únicas posiciones que difieren entre humanos y chimpancés. La conclusión es que los habitantes de Sidrón poseían las mismas habilidades para el habla que los humanos modernos.
Para alcanzar esta tesis han sido fundamentales los fósiles del yacimiento de Piloña y las condiciones de extracción con protocolo de «excavación limpia» que impiden la contaminación de ADN moderno. Las muestras extraídas en 2006 corresponden a dos individuos masculinos distintos, como se ha podido demostrar por la recuperación de sus secuencias de ADN mitocondrial y de cromosomas.
Además, las conclusiones obtenidas abren el camino al conocimiento de aspectos físicos y del comportamiento de esta especie. Para Antonio Rosas, paleoantropólogo del CSIC, los genes secuenciados no sólo demuestran que la capacidad de hablar es mucho más antigua de lo que se creía en la especie humana, sino que también permiten ver a los neandertales como un grupo humano mucho más cercano a nosotros.
«Es un avance que posibilita la secuenciación de genes implicados en una determinada función del organismo humano», indica Rosas, «abre las puertas para empezar a conocer la base genética de determinados atributos o comportamientos de los neandertales y, por añadidura, sabremos cuándo se han producido esos cambios en nuestro linaje. Por lo pronto ya conocemos que no somos los únicos en la capacidad de hablar».
Con la publicación en una de las revistas científicas de más impacto, la investigación de Sidrón da un paso más y se coloca en el nivel más alto de la ciencia internacional. Así lo entiende Antonio Rosas, que ve en el satisfactorio resultado el fruto de la capacidad y del buen enfoque científico que lleva a cabo el equipo encargado de los trabajos, un grupo que cuenta con la colaboración de varias instituciones y la financiación de la Consejería de Cultura del Principado, y en el que destacan cuatro nombres: Javier Fortea y Marco de la Rasilla, en la parte arqueológica; Antonio Rosas, en la paleontológica, y Carles Lalueza-Fox, responsable de los estudios de paleogenética. Hasta ahora se han extraído en la cueva de Sidrón más de 1.400 fósiles neandertales, con una datación de hace 43.000 años.
Los excelentes resultados obtenidos han sido posibles gracias a que los niveles de contaminación de ADN moderno son excepcionalmente bajos en el yacimiento. Los logros indican, además, que las muestras de Sidrón conservan suficiente material genético como para permitir la recuperación específica de genes nucleares de interés evolutivo, y abren nuevas expectativas en el proyecto «Genoma neandertal», del que los fósiles de Sidrón son parte destacada.
El gen «FOXP2» (situado en el cromosoma 7) está involucrado en el desarrollo diferencial de ciertos linajes neuronales localizados en áreas cerebrales específicas que intervienen en la producción del lenguaje. Los humanos modernos presentan dos cambios de aminoácidos en este gen, que los diferencian (incluso) de todos los primates filogenéticamente más próximos a nuestra especie, incluido el chimpancé.
El hallazgo del gen que demuestra la capacidad de hablar de los neandertales es, para Rosas, «un efecto secundario». Quiere decir que no estaba previsto dentro del proyecto «Genoma» secuenciar genes específicos, «hace dos años era ciencia ficción». En ese tiempo se ha conseguido «un éxito desbordante», afirma.
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