viernes, noviembre 06, 2009

Luis Labrador ha trabajado en las principales productoras de animación en 3D. En 2005 ganó el 'Oscar' a los mejores efectos especiales y ahora se inicia como director de cine en Los Ángeles. Su trayectoria es una ejemplo de superación personal y profesional.

La de Luis Labrador es una historia de sueños, perseverancia, aprendizaje continuo con una pequeña dosis de suerte también. Ya con 11 años tenía claro que su gran pasión era el cine y, en concreto, enfocó su vocación hacia el campo de los efectos especiales, una industria que entonces apenas disponía de infraestructura en España. Por eso hace catorce años, con apenas 8.000 dólares en su bolsillo, una reducida experiencia profesional en el sector y escasos conocimientos de inglés decidió cruzar el Atlántico. Hoy, con un Oscar de Hollywood en la vitrina por su trabajo en Spiderman 2 -de Sony Pictures Imageworks-, forma parte de la escasa representación española en la Meca del cine.

En estas tierras la principal lección que ha aprendido Labrador está basada en los fundamentos del sueño americano: cualquier profesional puede alcanzar sus metas si realmente se lo propone.

No en España
A los 21 años este burgalés afincado en Madrid buscaba dónde formarse como profesional de efectos especiales y el resultado fue bastante desalentador: "No había ninguna escuela especializada en este área; la única vía que conocía para entrar en el mercado del modelado de personajes era estudiar la carrera de Bellas Artes", recuerda Labrador. Sin embargo, pronto descubrió que, aunque pereciera insólito, cursar un módulo de protésis dental le facilitaría más salidas en este campo. Mientras esperaba una oportunidad de iniciarse en el modelado, puso en marcha junto a dos compañeros su propio laboratorio de prótesis. Tres años más tarde y, un poco por casualidad, llegó la oportunidad de empezar a trabajar en Dream Factory Spain, una productora fundada por el diseñador de efectos especiales Colin Arthur -célebre por su trabajo en La historia interminable; Alien, el octavo pasajero y 2001: Una odisea en el espacio, entre otros filmes-. Allí obtuvo su primera experiencia en el campo de los efectos especiales tradicionales, modelando monstruos, haciendo animatrónics -réplicas de animales o seres humanos animadas mediante componentes electromecánicos- y diseñando vísceras para series de televisión, aunque el futuro del sector estaba lejos de aquella factoría.

Las grandes producciones estadounidenses de la época, como Jurassic Park, estaban marcando el modelo de negocio del futuro: la computación en tres dimensiones, una modalidad que Labrador aprendió de forma autodidacta en Estados Unidos a finales de la década de los noventa. "Comprendí que, si no aprendía a diseñar por ordenador estos dinosaurios, mi carrera profesional en efectos especiales estaría acabada". Éste fue el momento en el que con dos maletas, escasos ahorros y un visado de estudiante se marchó a Estados Unidos. Los primeros meses en California fueron muy duros pero muy didácticos. Rápidamente aprendió que el networking es una pieza clave de las relaciones profesionales y, en su caso, la puerta que le permitió conseguir un contrato de trabajo en la productora Gentle Giant Studio.

No es la única diferencia con el mercado laboral español. "La gestión de personas en Estados Unidos pone el foco en la felicidad de los empleados. En este tipo de compañías, el ambiente de trabajo es distendido, se favorece la libertad para expresar y aportar tus ideas y todas las personas de tu entorno profesional te tratan con respeto; mientras que en España creo que sigue habiendo cierto caciquismo", afirma Labrador.

En Gentle Giant Studios le llegó la oportunidad de dar el salto al diseño digital en 3D. "Fue un golpe de suerte. Estábamos trabajando en la producción de El Planeta de los Simios, de Tim Burton, y recuerdo que todos los compañeros del departamento digital estaban ocupados. Necesitaba un diseño en 3D urgente, así que decidí sentarme en uno de los ordenadores y poner en práctica lo que yo mismo había aprendido estudiando tutoriales que descargaba de Internet". El resultado de esta iniciativa fue muy positivo, ya que casualmente el vicepresidente de la compañía pudo comprobar in situ lo que Luis Labrador estaba haciendo. Le gustó y, sin más, le trasladó al departamento digital, un área que, en ese momento, Labrador consideraba inalcanzable. Recuerda esta etapa como un año en el que, bajo la tutela de su jefe, mejoró profundamente su formación. Durante este período trabajó en películas como Van Helsing, The Matrix Revolutions o Piratas del Caribe; todo un trampolín que le permitió dar el salto a Sony Pictures Imageworks, una de las mayores productoras de animación en 3D del mercado americano y con la que, por ahora, ha cosechado sus mejores resultados.

'The Oscar goes to...'
El gran hito profesional de Luis Labrador se produjo en 2005, cuando el equipo de animación de esta productora ganó el Oscar a los mejores esfectos especiales por Spiderman 2. El galardón supuso su consolidación en la industria cinematográfica estadounidense. Sin embargo, su carrera no se relajó, sino que fue a partir de ese momento cuando modeló algunos de los personajes más complicados de su trayectoria profesional, como las zombis de Soy Leyenda o los animales de Colegas en el Bosque.

Hace un año y medio se incorporó a los estudios de Dreamworks Animation, "las Naciones Unidas del cine", según define. "En esta compañía da igual tu raza, religión o sexo. Si tienes talento, cuenta contigo". La retención profesional es uno de los pilares clave de la factoría. Excelentes sueldos, comidas y desayunos gratis y otros beneficios sociales sitúan al profesional en el centro de la empresa. Pero no todo es Jauja. Este mimo al empleado busca fomentar la creatividad, la motivación y la implicación con el proyecto que se está desarrollando. "El trabajo está muy compartimentado y los profesionales muy especializados. El nivel de exigencia es muy alto y, por tanto, la competitividad también. Pero no es un ambiente estresante porque, ante todo, lo que prima es la docencia", comenta.

Su nuevo reto es la dirección cinematográfica, arte en el que ya se ha estenado con la producción del cortometraje It is Dark in here (http://www.digitalbreathing.net/dark) y en el que espera consolidarse dirigiendo largometrajes. Sus metas, por supuesto, pasan por España, donde espera abrir una delegación de su productora -con sede en Los Ángeles- y dónde viven algunos de sus principales referentes, como Alejandro Amenábar, Álex de la Iglesia, Javier Fesser y Juan Antonio Bayona.

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