domingo, noviembre 02, 2008

Inseguridad: aumentan las consultas psicológicas

El temor a ser víctima de un delito y la sensación constante de estar amenazado son algunos de los efectos que la ola de inseguridad puede provocar en la gente.

"Todas las situaciones de imprevisibilidad generan estrés en la población. En este momento, con la crisis de la seguridad, estamos recibiendo más llamados en los que se pide ayuda", indicó Enzo Cascardo, del Centro de Investigaciones Médicas en Ansiedad (CIMA).

Según el especialista, en momentos como estos muchas personas desencadenan trastornos de ansiedad. Esto genera una mayor demanda de atención sobre todo entre aquellos que son más vulnerables.

Entre los problemas psicológicos que pueden llegar a producirse se encuentran los ataques de pánico, el agravamiento de fobias específicas y el estrés por sobrecarga. El más frecuente de todos es el trastorno de ansiedad generalizada.

"Esto es independiente de que se haya sufrido un hecho de inseguridad. Los que sí fueron víctimas pueden llegar hasta la depresión, producto del síndrome de estrés postraumático", agregó Cascardo.

Este trastorno lo pueden sufrir tanto quienes fueron protagonistas de un hecho violento como sus familiares.

Consulta. "En los últimos meses vemos que los pacientes suelen referirse a los hechos de violencia durante la consulta", manifestó

De acuerdo con Cascardo, la situación de inseguridad afecta especialmente a quienes sobreestiman lo negativo, porque aunque no les haya pasado nada a ellos, están esperando que les pase.

Además, el especialista considera que a la situación de inseguridad hay que sumarles la incertidumbre causada por la crisis financiera mundial, y el estrés propio de fin de año, en el que la gente está cansada y esperando las vacaciones.

"Todos estos factores juntos hacen una tremenda ensalada de frutas que puede afectar a mucha gente", indicó.

Por su parte, Daniel Mosca, de la Sociedad Argentina de Psicotrauma, aseguró que aunque en los cuatro últimos años subieron los porcentajes de la cantidad de pacientes, el último semestre no se notó un incremente.

Preocupación. Sin embargo, expresó que nota una mayor preocupación por el tema, especialmente por el impacto de casos como los asesinatos del ingeniero Ricardo Barrenechea y del gendarme Roberto Centeno.

"No todo el mundo va a padecer estos trastornos de ansiedad. Verse afectado o no depende en gran medida de aspectos pretraumáticos que influyen, así como de determinados rasgos de personalidad", aseguró Mosca.

En su opinión, a raíz de la ola de inseguridad hay muchas personas que tienen temores específicos, como ser víctimas de un robo violento, pero para otros el miedo es más vago y generalizado. Tienen miedo de que les pase "algo", pero no pueden decir qué.

"Lo que está pasando ahora es que la inseguridad se generalizó. Ya no se la ve sólo en las noticias, sino que cada vez más gente conocida fue víctima de algún tipo de delito", expresó.

Esto genera que en muchas personas se desarrolle un "estado de hiperalerta", en el que todo el tiempo están esperando que algo malo suceda.

"Estar alerta está bien, pero si se está en hiperalerta constante, si uno ve enemigos en todos lados, no va a poder reconocer al enemigo real cuando lo tenga frente a la vista. Y así se aumenta la posibilidad de ser víctima"

Terapias efectivas para la ansiedad

CHICAGO (AP).- El uso de antidepresivos, acompañado de tres meses de psicoterapia, contribuyen en gran medida a la recuperación de niños y adolescentes con trastornos de ansiedad, el mal psiquiátrico más común en la niñez.

Eso es lo que reveló el estudio más amplio sobre el tema, financiado por el gobierno norteamericano. La investigación ofrece aliento a los padres preocupados por suministrarles a sus hijos fármacos psiquiátricos, ya que la psicoterapia por sí sola también obtuvo buenos resultados.

Es que si bien la combinación de sertralina con una terapia cognitivo-comportamental fue la que obtuvo mejores resultados, cada uno de estos métodos aplicados individualmente consiguieron grandes beneficios, según dijo el doctor John Walkup, que dirigió el estudio.

En muchos casos, casi desaparecen los síntomas en niños afectados, quienes previamente sufrían tanta ansiedad que no podían salir de sus casas, dormir solos ni entretenerse con amistades, señaló Walkup, psiquiatra del hospital Johns Hopkins.

Algunos niños sufren de temores o ansiedad ocasionales, mientras que a otros se les presentan los casos de ansiedad descontrolada, que les impide realizar sus actividades habituales. Los niños afectados pueden llegar a preocuparse tanto por lo que les pueda pasar a sus padres que reiteradamente se niegan a ir a la escuela, o los asustan tanto las tormentas eléctricas que les duele el estómago crónicamente, aun cuando no haya tormenta.

Hay otros casos de niños con ansiedad social, lo que los hace parecer tímidos, y se sienten tan inseguros que no hacen amigos ni participan en clase y tienen calificaciones malas, agregó. "Estos niños presentaban casos muy agudos cuando comenzó el estudio y muchos llegaron al final del estudio muy contentos", comentó Walkup.

El primer beso


El primer beso da temor y ansiedad

Según los psicólogos, el acto está ligado al despertar sexual. Los chicos besan para experimentar. No debe ser la causa del sexo precoz.

Está catalogado como el principio y, muchas veces, el final feliz de toda historia de amor. Por ello es el invitado infaltable, incluso, el gran héroe de los cuentos de hadas que se lee en la niñez.

De no ser por un beso del príncipe azul, por ejemplo, la Bella Durmiente y Cenicienta hubiesen muerto y Fiona, en la película ‘Shrek’, no hubiese encontrado a su verdadero amor. Alrededor del beso, y más aún si es el primero en la adolescencia, se mezclan varias sensaciones. Por un lado está la fantasía y por el otro, la curiosidad y los nervios.

En todos ellos, el momento es mágico. No hubo nadie cerca, ambos tiemblan, las manos sudan y rozan, se acercan, la cabeza dice una cosa, pero el corazón otra, cierran los ojos... se besan.

Esto sintió Gabriela E., de 15 años, cuando dio su primer beso a los 12 años. “Se me acercó, y no tuve escapatoria, lo hice para experimentar”. Pero algo salió mal, y su momento no fue mágico como esperaba, “sentía que me asfixiaba, no podía respirar”. En cambio, para Rosy Serrano, de 16 años, su primer beso a los 12 años, fue “ rico, con amor...”.

La psicóloga clínica Flora Yacelga explica que las reacciones distintas de ambos chicos son normales. “El beso trae expectativas gratificantes, si hubo una relación afectiva, pero frustrante, si fue obligado y no espontáneo”.

La especialista afirma que no hay una fórmula exacta para descubrir la edad del primer beso “depende de la madurez física y psicológica del adolescente”.

A Diego, de 17 años, le robaron su primer beso a los 11 años. “Estábamos jugando a la botella, y a mi compañera le tocó cumplir el reto, lo hizo, yo sentí rico...”.

Este Diario consultó a 10 adolescentes, entre 15 y 17 años. De ellos, siete afirmaron que su primer beso fue por curiosidad y no por amor. Solo tres señalaron que se besaron con su primer enamorado, el resto fue con compañeros y amigos, “como reacción del momento, no más”.

María de los Ángeles Núñez, presidenta nacional de la Sociedad Ecuatoriana de Sexología y Educación Sexual, señala que el beso es una consecuencia propia y normal, generada por el despertar sexual del pequeño.

Núñez identifica tres etapas. La primera se da en los escolares hasta los 10 años. Aquí, la sexualidad aún está escondida. “El beso mixto es difícil, les asquea”.
Este es el caso de Sabine, de 10 años, quien mira al beso como “feo, guácale, puras babas...”.

La segunda nace en la pubertad, que según la especialista es cada vez más temprana; es decir 10 años, en las mujeres y 12, en los varones. Para la niña, la experiencia –explica Núñez- será mágica, conversan con las amigas cómo es, cómo se siente, se dan secretos y juegan.

Michael A., de 13 años, dice que el secreto para besar bien “es practicar con una naranja”.

Pero las sensaciones toman un nuevo sentido en la adolescencia (14 y 15 años). La psicóloga clínica sostiene que en estos años empieza el juego de los vaciles. “Los chicos sacan pecho, le ponen calificativos, ven al beso como un artículo de colección”.

El primer beso de Jorge C., de 17 años, no fue por amor. “Fue por ‘joda’ de los compañeros, los desafíos que te exigen. Hace un año recién besé por amor”.

Núñez dice que esto no debería ocurrir. Y sostiene que la mejor manera de prevenir es explicando a los chicos que en el beso debe haber afecto y no experimentación. “Dar un beso sin amor es horrible, forzar es fatal”.

Carmen Altamirano, madre de familia, siente preocupación de su hija Camila, de 14 años. Hace tres meses tuvo su primer enamorado. “Tengo miedo que de besito en besito terminen teniendo relaciones sexuales”.

Yacelga manifiesta que los padres no pueden parar esta situación, “sino los adolescentes, hay que explicarles que el beso genera excitación y cuando las cosas pasan un límite hay que poner un alto a la situación”.

Carlos, de 16 años, con sonrojo, dice que cuando dio su primer beso a los 14 años tuvo su primer sueño húmedo en la noche. Pero Yacelga explica que el beso no tuvo nada que ver, “la eyaculación es parte de la pubertad, un cambio físico”.

El criterio lo comparte Núñez, quien dice que esto no goza de sustento, “los niños pueden besarse, masturbarse demasiado, pero sin eyacular. Es como si quisiéramos decir que si una niña besa menstruará en la noche”.

Algo que sí inquieta a ambas especialistas es el hecho de que hay padres que besan en la boca a sus hijos. Yacelga y Núñez aclaran que esto no se debe permitir, porque pueden confundir los sentimientos de relación filial (de amigos) y amorosa (con pareja) del niño y el adolescente.

Consejos en casa

Para la psicóloga María de los Ángeles Núñez, el beso no debe ser “motivo de una relación sexual precoz, si hay una adecuada educación sexual en la casa”.

Para la especialista, los padres deben formar a sus hijos desde pequeños. Sugiere hablarles de su cuerpo y enseñarles a respetar el cuerpo del otro.

Asimismo, la psicóloga aconseja motivar en los chicos el beso con amor y no como un paso de presión o por experimentación.

La psicóloga Flora Yacelga dice que los padres deben brindar confianza a sus hijos para que ellos hablen de sus dudas libremente. Las curiosidades y dudas se generan cuando los chicos desconocen.

El beso -según Yacelga- no debe verse como algo malo. A los niños y adolescentes se les debe decir que es normal, y que hay edades para empezar una relación. No hay un grado de madurez estándar para ellos.

Frustración, ansiedad, baja autoestima y agresividad, consecuencias de la crisis económica, según una psicóloga canaria

Frustración, ansiedad, baja autoestima y agresividad con los demás son algunas de las consecuencias que puede provocar la crisis en el estado de ánimo de las personas, a pesar de que hay un sector de la población a quien esta situación económica "no le afecta directamente", según la psicóloga clínica canaria Lidia Navarro.

En una entrevista concedida a Europa Press, la experta aseguró que "es peor la sensación de crisis económica que la crisis en sí", al tiempo que resaltó que para el que tiene este problema es "bastante dramático", pero también lo es para la persona que la percibe a pesar de que no le perjudique de forma directa.

En este sentido, explicó que el término "crisis subjetiva se refiere a la que se percibe, es decir, en la que la persona piensa que puede llegar a afectarle la crisis". "Ahora mismo está influyendo mucho la percepción de la crisis sea ésta real o no", apostilló Navarro, que detalló que hay ciudadanos que "realmente no se encuentran influenciados por la crisis directamente pero sí sienten criterios de inadaptación que los desajustan a nivel emocional por miedo a llegar a padecer" dicha crisis.

Ello se debe, según la psicóloga forense de Tenerife, a "todo el miedo que se está transmitiendo a nivel social sobre la propia crisis", que influye en "un aumento de la frustración, la ansiedad, del miedo, fobias y tensiones en el hogar y a nivel laboral y de relación entre iguales".

Del mismo modo, hay personas en las que "puede causar un estado de ánimo deprimido, volviéndose bastante negativo, no iniciando un trabajo o no arriesgándose a intentarlo por miedo a que le pueda salir mal", añadió Navarro, que subrayó que esta circunstancia "se ceba en la autoestima de las personas y, sobre todo, en las personas que a lo mejor no han vivido de forma directa la crisis, sino de forma indirecta al percibir el temor que se respira en el ambiente".

Además, alertó de que "cuando no se sabe encarar los problemas un método alternativo es evadirlos a través del consumo de bebidas o de fármacos o sustancias estupefacientes que dan una falsa sensación de tranquilidad y eso es un peligro porque llega un momento en que seguimos tomando para seguir percibiendo que la situación no es tan mala".

Asimismo, apuntó que la "sensación de crisis" suele afectar especialmente a jóvenes que empiezan en el mundo laboral, a personas de la tercera edad que no tengan trabajo y a las mujeres.

"DEBEMOS MIRAR LO QUE TENEMOS Y NO LO QUE FALTA"

Contra esta percepción negativa, Navarro insistió en que "somos muy concientes a veces de lo que nos falta pero no tendemos a mirar lo que tenemos". "Muchos estarían encantados de encontrarse en nuestros zapatos", agregó la especialista, para quien las personas deben apoyarse en la idea de tener "una vida más o menos estable, formación y perspectivas y currículo".

Así, lanzó un mensaje de "optimismo", al tiempo que recomendó "moderación del gasto" y "tener objetivos y metas primero a corto plazo para no sentirnos frustrados y de ahí poco a poco hasta que consigamos el pastel grande". También advirtió de que los padres "no se pueden permitir" transmitirles a sus hijos "una sensación de fracaso y derrotismo".

"BASTA DE ASUSTAR"

A su entender, "se está asustando demasiado y hay repercusiones a nivel general", no en vano "hay un sector de la población que se está derrumbando sin que le afecte directamente la crisis".

"Basta de asustar", prosiguió Navarro, que considera que las autoridades políticas y asociaciones empresariales deben transmitir "optimismo". "Es cierto que hay crisis pero en lugar de asustar deben aportar soluciones y que el que padezca la crisis tenga una serie de opciones y el que no esté sufriendo que siga con su vida normal", aseveró.

La psicóloga clínica incidió en que "las empresas deben emitir seguridad" y si a una determinada compañía no le afecta esta difícil situación económica "debe comunicarlo", ya que, de lo contrario, "afectaría al rendimiento laboral porque la gente tiene una percepción subjetiva de la crisis".

Palabra sobre lo esencial

D. Ramiro Pellitero Iglesias


CAMINEO.INFO.- Una taza de té no puede contener más de lo que permite su capacidad. Esto decía Ludwig Wittgenstein, intentando explicar que el sentido del mundo reside fuera del mundo, y por eso se requiere el silencio, la capacidad de escuchar lo que proviene de otro sitio. “Lo esencial –señalaba el Principito– es invisible a los ojos”. Y Jean Guitton escribió que con frecuencia se impone el “silencio sobre lo esencial”, pero que no se puede callar cuando está en juego la verdad.

Quien haya seguido los desarrollos del sínodo sobre la Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia, sus textos principales y las intervenciones del Papa habrá comprobado que se han dicho muchas cosas –para la preparación de los sacerdotes, la formación de todos los fieles, la atención a las familias y la educación de los jóvenes, etc.– en torno a algunos núcleos fundamentales. Pero, ¿qué es lo esencial? Esta es la línea que exploró Benedicto XVI en la clausura del sínodo, tomando pie de los textos litúrgicos del día.

Al fariseo que le pregunta cuál es el mandamiento más importante, Jesús responde sin dudar: “Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la
mente”. Es decir: reconocerás a tu Dios como único Señor, con un amor íntegro y total; con un amor que afecte a tu corazón, a tu alma y a tu
mente.

Interesantes las observaciones del predicador. La primera, que el amor de Dios afecta a la inteligencia. “Dios no es sólo objeto del amor, del compromiso, de la voluntad y del sentimiento, sino también de la inteligencia, y, por lo tanto, no está excluido de este ámbito. Más aún, precisamente nuestro pensamiento debe configurarse según el pensamiento de Dios”.

En segundo término, Jesús añade algo que no se le había preguntado. Hay un segundo mandamiento “semejante” al primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Los dos mandamientos estaban ya en la Biblia. Pero sorprendentemente Jesús los vincula, haciendo de ellos el principio cardinal sobre el que se apoya toda la Revelación.

En suma, seguir a Cristo se traduce en el gran mandamiento del amor. Un amor que, como ya apuntaba el Antiguo Testamento, se testimonia en las relaciones con los demás, que deben ser de respeto, colaboración y ayuda generosa; especialmente con aquellos (como los forasteros, los huérfanos, las viudas y los indigentes) que no tienen a ningún “defensor”.

Según San Pablo, quien sigue a Jesús participa de su amor, que supera todo y todo lo renueva. El amor acepta incluso duras pruebas por causa de la verdad de la palabra divina; y justamente así crece el verdadero amor y resplandece la verdad con todo su fulgor.

Tras las observaciones, viene la “traducción” de los textos en el “hoy” de la vida de cada creyente y de la Iglesia. “En el sínodo –constata Benedicto XVI– hemos advertido el vínculo que existe entre la escucha amorosa de la Palabra de Dios y el servicio desinteresado a los hermanos”. Y explica lo mucho que está en juego: “Es preciso que se comprenda la necesidad de traducir la palabra escuchada en gestos de amor, porque sólo así se hace creíble el anuncio del Evangelio, a pesar de las fragilidades humanas que marcan a las personas”. Dicho de otro modo, muchos necesitan hoy encontrar en Cristo el sentido de su vida. Pues bien, “dar un testimonio claro y común de una vida según la Palabra de Dios testificada por Jesús, se convierte por tanto en criterio indispensable de verificación de la misión de la Iglesia”.

En resumen, comprender las Escrituras significa comprometerse en el doble amor de Dios y del prójimo. Esta es la “lectura” definitiva de la Biblia, que necesita ante todo un conocimiento más íntimo de Cristo y una escucha siempre dócil de su palabra. ¿Y dónde encontrar esa escucha y comprensión adecuada de la Palabra? Dos lugares pueden señalarse, conectados entre sí: “El lugar privilegiado en el que resuena la Palabra de Dios, que edifica la Iglesia… es sin duda la liturgia”, en cuanto que la liturgia –especialmente la Eucaristía dominical– se ha de traducir en la vida cristiana. Al mismo tiempo, como apuntaba el Papa el día anterior, ninguna meditación, ninguna reflexión científica, puede por sí misma sacar de la Palabra de Dios todos los tesoros que se descubren sólo en la historia de cada vida: “Sólo a la luz de las distintas realidades de nuestra vida –teniendo bien abiertos los ojos y el corazón a las necesidades de los demás–, sólo confrontándonos con la realidad de cada día, se descubren las potencialidades, las riquezas escondidas de la Palabra de Dios”.

En esta perspectiva anota un teólogo actual: “La donación y el mensaje cristiano son llamada de Dios para ser respondida no fuera del mundo sino en el trabajo, en el hogar, en el arte y en la cultura, en la industria, en el comercio, en la política, en toda la actividad cotidiana, privada y pública, de hombres y mujeres” (Pedro Rodríguez).

De este modo se manifiesta el sentido del mundo desde dentro del mundo mismo: en el signo visible y audible configurado por la vida, el testimonio y las palabras de los cristianos. Como Palabra sobre lo esencial.

Minorías mayoritarias

A pocos días ya de las elecciones estadounidenses, horas podríamos decir, hay algo que llama especialmente la atención, las siempre mal llamadas minorías electorales, entiéndase por ellas, jóvenes, mujeres, afroestadounidenses, latinos… han demostrado no serlo, o por lo menos no si se juntan

MIAMI.— A pocos días ya de las elecciones estadounidenses, horas podríamos decir, hay algo que llama especialmente la atención, las siempre mal llamadas minorías electorales, entiéndase por ellas, jóvenes, mujeres, afroestadounidenses, latinos… han demostrado no serlo, o por lo menos no si se juntan. Me explico. Ya hace un tiempo que vengo afirmando que minorías como tal, en política y elecciones no existen, pues 2% de un colectivo, sea cual sea, es muy importante, y si no que se lo digan al presidente Arias de Costa Rica, que ganó con 1% o al propio Calderón, que anheló incluso llegar a ese 1%.

Aprovecho la estancia en Miami y Washington de estos días para hacer seguimiento de las últimas horas de la campaña y del propio día 4 de noviembre. Miami, Florida, territorio republicano, si así con absolutismos se quiere ver, está dando la vuelta hacia un voto demócrata no convencido pero sí desesperado y ávido de soluciones. Ciertamente la situación que vive el país no es la mejor, no cabe duda, pero destaca lo que ya se sabe, el colectivo cubano, abiertamente republicano, en su voto, en el pasado, da indicaciones de votar por Obama. Superadas la fronteras raciales, que en EU son muchas e importantes, éstos, los cubanos, la comunidad cubana, cambia de voto. La desesperación, la situación económica, la excesiva mala relación con su país de origen que está por encima de Fidel Castro, cosa que Bush olvidó y jamás se dio cuenta, los lleva a votar, contra corazón en algunos casos, por la opción demócrata encabezada por Obama y Biden.

Que Florida deje de ser republicana, pues tiene la importancia que tiene, es relativo si quieren, menos si el que lo analiza es el comité estratégico republicano, pues Florida siempre ha sido suya y ahora la tierra del Sunshine se pierde, y quién sabe hasta cuándo. Lo mismo sucede con Ohio, pues las encuestas de estos días de la cadena CNN y los comentarios del siempre conocido periodista Larry King dan una ventaja de 4 puntos a Obama, 51 frente a 47. La misma suerte corre Carolina del Norte o Nueva Hampshire, que no olvidemos Obama la perdió contra Hillary en la interna y ahora se decantan por él, dando así sentido a la frase escrita en el cuarto de guerra demócrata de “New Hampshire, two worlds, two weeks” (Nueva Hampshire dos mundos, dos semanas) cuando sólo faltaban 15 días y creían poder ganar para sacarse esa espinita que sin duda quebró los ánimos de los en aquel entonces “obamistas” hoy ya todos “demócratas”.

Pero qué más está pasando en estos últimos días, universitarios, jóvenes en general, latinos, afroestadounidenses, entre otras mal llamadas minorías, han encontrado en el voto a Obama la posible salvación a sus esperanzas frustradas, y que de la mano de Bush, republicanos, y como no McCain y Sarah Palin, ven no poder recuperar en bastante tiempo. Unos cambios en el comportamiento del electorado que alejan cada día más a los republicanos de poder mantener el gobierno, no de forma matemática, pero sí casi imposible, pues compiten no contra Obama sino contra su propio desánimo. Y ya saben, como dijo Robert Kennedy, que “en política como en matemáticas, lo que no es exacto, es erróneo”, no les puedo afirmar aún que Obama ganó, no sería exacto y sería erróneo, pero sí creo que es bastante preciso.

Pero el peor mal que adolece al ser humano en la actualidad es la soledad, y eso es lo que está rematando las expectativas de McCain. Él, solo, frente a un equipo animado, motivado, que se sabe ganador, aún no vencedor, que no puede utilizar a Sarah Palin, ni a Bush y ya considerado por todos el peor presidente de Estados Unidos de América —se dice pronto, pero tardará mucho en borrarse de la
mente de los electores. Frente a eso, Obama, rodeado de Michelle, su esposa, tan importante para él como para su campaña, de Joe Biden, seguridad y acierto en lo que hace y dice, y que gana y por mucho en experiencia a Sarah Palin, hasta si me permiten la ironía, está tan arropado que inlcluso los Clinton, con Bill a la cabeza, como casi siempre, ya hace de telonero del propio Obama. Compañía frente a soledad; ánimo, frente a desolación; Bill Clinton frente a Geroge W. Bush; Hillary Clinton y Michelle Obama frente a Sarah Palin. En fin, como reza al dicho, a veces, con todo, vale más ir solo que mal acompañado, y estoy seguro de que McCain por su cuenta hubiera podido hacer más de lo que sus amigos deshicieron por él.

En fin, en este caso, unos pocos, las minorías, hicieron un mucho, construyeron la más que probable victoria de Obama; y por la contra, unos muchos, los amigos de McCain, destrozaron sus expectativas en un momento. Una lección más de vida y electoral, en la que las minorías un día, se vuelven mayorías. Está por ver.

El bosque de la resistencia


Son poco más de veinte. Viven en carpas sobre un relleno sanitario, entre el ruido de autos, los pájaros y los edificios. Siguen los dictados de la “permacultura”, y guardan en secreto su lugar para no convertirse en atracción turística.

Camina descalzo entre las sendas de una huerta. Se agacha a mirar las hojas de un alcaucil, riega. Cuando ve al extraño que se aproxima, sale a saludar y da charla. “Estamos parados sobre un basural”, afirma en un momento y se agacha para revolver la tierra. Enseguida saca una bolsa de polietileno. Más abajo hay preservativos, pañales, huesos, botellas de plástico, colillas, encendedores y latitas, entre otros desechos que se comieron al bosque primitivo. El granjero tiene los pantalones arremangados hasta la rodilla, la cara sucia, los labios secos. Vive en un nodo experimental de desarrollo sustentable junto a un puñado de personas. A lo lejos, tras los árboles que han sobrevivido, un edificio recorta el cielo de la ciudad de Buenos Aires. Parece la escena del día después de mañana o una premisa del milenio: si el futuro es ahora, es ahora o nunca.

“Cada día es un día ganado”, dice el granjero, que cambió el pavimento por ese terreno que alguna vez fue un basural. Pasó más de un año desde que comenzó a limpiarlo junto a otros cuatro jóvenes que entendieron que la única forma de salvar el lugar era habitarlo. Entonces fundaron una aldea a la que llamaron Velatropa, donde practican los principios de la permacultura, un movimiento creado por dos ecologistas australianos que a mediados de los ’70 recuperaron ecosistemas degradados por la industria agrícola y recorrieron el mundo alertando sobre el envenenamiento progresivo de la tierra y el agua.

Hoy, la permacultura (contracción de las palabras “permanente” y “cultura”) constituye una forma de vivir y producir sin dañar la naturaleza. “Una alternativa”, define el granjero que estudió matemáticas, pero ahora concurre religiosamente a cursar agronomía para perfeccionarse y concientizar. Un día les aconsejó a sus compañeros que no tiraran las botellas de plástico, que juntaran todas las que encontraran en la facultad. “Estaban sorprendidos por la cantidad de botellas que había –comenta–. La gente las tira y se olvida. No piensan a dónde pueden ir a parar, ni el daño que hacen ni lo que se puede hacer con los residuos.”

El granjero invita a conocer el estanque de las lombrices californianas, su otro amor, a pocos pasos de la huerta. Adentro se deposita la basura orgánica que produce Velatropa (menos los restos del baño seco, que se reciclan en otra parte). El estanque está cubierto con yuyos secos para alejar las moscas, las lombrices coloradas comen mucho y rápido. Su excremento es uno de los mejores abonos naturales que existen. El granjero cuenta que muchos vecinos que visitan la aldea traen sus propios desechos para colaborar: “Hay un pibe que cuando le expliqué para qué servía se emocionó. Me dijo que hacía años que separaba la basura orgánica en su casa y la enterraba de noche en una plaza del barrio. Ahora me la trae”.

Por la tarde, sentado sobre un enorme árbol caído en el pantano, el granjero hace cuentas sobre el espacio verde disponible. Divide el que debe ser respetado para no alterar el entorno del necesario para alimentar a cinco personas rotando un cereal (maíz, trigo, mijo o amaranto) y teniendo la huerta. No alcanza. En la aldea son más de 20 y también se alimentan reciclando verduras de tiendas cercanas. Si les dan tomates, preparan frascos de vidrio con pulpa y los regalan al verdulero. Es uno de los trueques que mantienen con la ciudad. También usan, responsablemente, el agua de red que sale de una única canilla que tienen, ubicada en el centro de la aldea.

La autonomía alimentaria es sólo uno de los objetivos. Velatropa es “para concientización”, explica el granjero y comenta que se está desarrollando otra comunidad de permacultores en Córdoba, con 15 hectáreas cultivables. Luego señala el hermoso jardín que lo rodea, con sendas marcadas por piedras que conducen a los juncos que se mueven sobre el agua del pantano. “La última medición de plomo salió bien”, se alegra, cuando de repente se oyen el crujir de unas alas que están por despegar. Es una garza. “Cuando llegamos, era un estanque de agua podrida con bolsas y botellas que flotaban.”

Desde que el granjero descubrió el silencioso delito ecológico que se cometía allí podría tornarse irreversible, decidió no ser cómplice del envenenamiento. Sigue el modelo de alguien que hace 160 años, luego de salir de la cárcel por negarse a pagar un impuesto del gobierno norteamericano para financiar la guerra con México, escribió Sobre la desobediencia civil. Henry Thoreau planteó que “si el mandato de la ley fuera de tal carácter que quisieran obligarnos a cometer una injusticia contra uno de nuestros semejantes, entonces mi opinión es que se quebrante la ley. Gastemos si es necesario nuestra vida hasta conseguir detenerla. Porque lo que tengo que hacer, en todo caso, es no servir de instrumento para que se cometa una injusticia que yo condeno”.

La ecoaldea

Alguien aplaude y corre la voz para que los demás aplaudan. Una futura antropóloga, que estuvo entre los fundadores, mira al extraño y le aclara que es para llamar a los demás para recibir la luna nueva, según dicta el calendario maya. La ronda se hace alrededor de una fogata armada sobre un enorme rectángulo de concreto con columnas de hormigón, hundido entre el bosque y el pantano. Debajo hay agua y mucha vegetación, tanta que se eleva por algunos huecos en el cemento y forma pequeños oasis con plantas que superan en altura a las columnas. Hay un círculo con tres esferas pintadas en algunos carteles y que simbolizan la bandera de la paz. Es el centro cívico de Velatropa.

Los permacultores latinoamericanos han rescatado y reivindicado a las culturas ancestrales por sus enseñanzas. La civilización maya, explica un barbudo, tiene una cosmogonía trascendental: “Aspira a que el ser humano asegure su permanencia en la Tierra porque sus principios versan sobre la convivencia con la naturaleza”. El barbudo también rescata que los pueblos originarios buscaron y buscan un desarrollo responsable del entorno. “No rechazamos la tecnología, la integramos –aclara–. Tampoco nos oponemos a la sociedad, no le disputamos el poder porque no lo queremos.” El granjero se suma a la conversación. Ambos coinciden en la importancia de demostrar que existe otro orden y otra forma de relacionarse con el medio ambiente. La continua depredación de los recursos naturales, la contaminación, la ausencia de una postura de los consumidores sobre lo que es biodegradable dejaron de ser peligros potenciales. Son una amenaza, advierten.

“Vi un documental sobre las ciudades abandonadas cerca de Chernobyl, después de la explosión atómica. Las plantas se devoraban las paredes, estaba lleno de insectos, animales... Por más que contaminemos es imposible que se termine el mundo, lo que se puede terminar es la especie humana”, afirma el granjero. Un pibe golpea un botellón de agua, de esos que hay en las oficinas. El golpe se transforma en pulso y el pulso en ritmo. Se arma la ronda, se sirven empanadas vegetarianas cocinadas al fuego y gajos de mandarina. Hay otros extraños, que dejarán de serlo en esta ronda donde también se discuten asuntos internos de Velatropa.

“Soy un aldeano sin aldea”, declara un permacultor cuarentón que llegó esta mañana y viene viajando hace mucho tiempo. “Cuando me enteré de esto se me cumplió un sueño”, confesó emocionado con tono de porteño apaisanado. Ahí mismo se discute en qué carpa pasará la noche, aunque él ya trajo su equipo. También hay un trompetista, joven y anarquista que ya venía merodeando la aldea y planea dormir. Es un reciclador nato. Este cronista se presenta, comparte sus intenciones y se asegura una carpa para pasar la noche.

La reunión se extiende hacia los asuntos internos, que al igual que la ubicación precisa de Velatropa, se reservan en esta nota. Los aldeanos temen convertirse –aseguran– en una atracción turística. Ellos no son los dueños de esa tierra, sólo sus guardianes. Los recién llegados y el chico que toca el bidón parten hacia el sector fumadores, a medio camino entre el centro cívico y el Bosque de la Resistencia, un oasis que se yergue en el matorral y que sobrevivió al relleno sanitario. Se arma una larga improvisación entre una guitarra, el bidón y la trompeta.

Otra vida

El ruido de los motores es constante e intenso, como el canto de los pájaros. En el centro cívico se sirve el desayuno: una taza con mermelada de moras, cereales y trozos de frutas. Hay preocupación. En el otro extremo de la aldea hay unos señores, acompañados por la policía, que taladran el piso de hormigón. Están haciendo pruebas para determinar si se puede construir sobre esos cimientos. De servir, planean edificar más adelante. Todos los aldeanos dicen estar de paso en el lugar, pero quisieran que se conservara como un centro experimental y de difusión para futuros permacultores.

Sin embargo, la vida continúa. Llegan algunos visitantes inesperados y el granjero los ataja o los invita, si no se animan. Los pasea por los invernaderos, luego por el lugar donde se separa material, se recicla y se vende para costear algunos gastos. Pasa por el taller de costura y la cocina, y atraviesa el bosque para dirigirlos a las áreas recuperadas. Los demás cocinan empanadas, preparan conservas, juntan leña o participan de alguna de las tantas actividades: yoga, talleres de esculpido en madera o de construcción con adobe. Los domingos hay un ciclo de cine. En una entrada lateral al centro cívico un cartel de bienvenida sostiene dos consignas: “Si tienen tu tiempo, tienen tu mente”, “El tiempo es arte”.

En el Bosque de la Resistencia hay una artesana que cría a su hijo en Velatropa. Está apoyada sobre un tronco y por prescripción de un chamán andino tiene una toalla mojada en la panza porque le duele la cabeza. Se define como una “justiciera”. Ella cose ropa y la vende para conseguir recursos para la aldea, también arregla la ropa de los demás. Estuvo desde el principio y viaja mucho. “Cuido al grupo y ellos de alguna forma cuidan a mi hijo. Me gusta reciclar ropa y cuando la ofrezco siempre lo destaco”, cuenta. Ella es una de las aldeanas que viajan a otras comunidades en Tigre y en Córdoba, donde se hacen trueques.

A su lado, un rasta coqueto que regentea ese Bosque y lo ha parquizado muestra sus artesanías y abre la carpeta de los shows de clown que hizo en Brasil, a donde fue por una semana y se quedó seis años. Hace poco animó el cumpleaños de Eugenia Rito, la vedette. Su novia vive en la ciudad y viene a visitarlo seguido. También están el barbudo y el chico del bidón. El comedor del Bosque fue tapizado con hojas secas porque si uno se para en la tierra, los pies comienzan a hundirse en un líquido negro. “Es brea, la pusieron para sellar parte del relleno sanitario”, advierte el rasta. Se habla de todo un poco y “se vive”, una frase muy importante para los permacultores, que entre otros principios, defienden todo tipo de ocio creativo.

Antes de partir, el cronista pasa por la carpa de uno de los sabios más respetados de la comunidad. Es un joven de 22 años, un gran utopista. Está tirado sobre una lona, flanqueado por plantas de tomate y estudiando una partitura con la guitarra. Ha encontrado un tiempo entre todos sus quehaceres, que son demasiados, y se esperanza cuando el cronista le remarca la diferencia entre trabajar para vivir y vivir para trabajar. “Nuestros actos repercuten en el todo”, atina a modo reflexión y repite la profecía de Oscar Wilde: “La tecnología puede liberarnos”.

Entonces desmenuza sus planes, repasa lo que falta por hacer en Velatropa y admite que le preocupa, más que nada, la autonomía energética y alimentaria. “Estamos trabajando para el mundo que está ahora y para el que viene después, somos la creación en acto”, dice en un momento. La aldea constituye el primer paso, asegura, en el largo camino de la autonomía absoluta. “Es un ensayo y una contribución concreta ante los problemas actuales y urgentes.”

Océanos sobre la mesa

Me gustan mucho los modelos de barcos a escala, y durante cierto tiempo los construí yo mismo. Algunos siguen en casa, en sus vitrinas: Un bergantín de líneas afiladas como las de un cuchillo, una elegante urca llamada Derflinger, el Galatea, el Elcano, el San Juan Nepomuceno, la Bounty —naturalmente— y algún otro. También hay medios cascos barnizados en sus tableros, un gran modelo de arsenal del navío Antilla que usé para la novela Cabo Trafalgar, la sección transversal del Victory con palo mayor incluido, y un diorama, con todos los accesorios y las portas abiertas, de la batería inferior de una fragata de 44 cañones. Aunque conozco cada uno de esos barcos de memoria, sigo contemplándolos con extremo placer, recreándome en sus detalles mientras recuerdo las muchas horas pasadas con ellos; la lentitud del trabajo minucioso y paciente, lijando tracas, curvándolas húmedas con el calor, clavándolas en las cuadernas, modelando las piezas de cubierta, tejiendo de proa a popa la compleja telaraña de la jarcia.

Hacer aquello no era sólo realizar un trabajo artesano y ameno, sino también, y sobre todo, navegar por los mares que habían surcado esos barcos. Suponía moverse con la mente por los libros, los paisajes y las historias de las que eran protagonistas. Borrar el resto del mundo, distanciándolo hasta olvidarme de él por completo. Recuerdo la paz de tantas noches, de tantas madrugadas entre café y humo de cigarrillos, cuando aquellas maderas, cabos y velas que tomaban forma entre mis dedos cobraban vida propia, se enfrentaban en mi cabeza a los vientos, las corrientes y los temporales.

Y el orgullo intenso, extremo, tras meses de trabajo, de anudar el último cabito o dar la pincelada definitiva de barniz y retroceder un poco, quedándome largo rato inmóvil para contemplar el resultado final. Y qué curioso. Siempre tuve unos dedos torpes e inhábiles para el bricolaje. Soy lo más patoso del mundo: incapaz de dar cuatro martillazos a un clavo sin aplastarme un dedo. Y ya ven. Ahora miro esas maquetas y me pregunto cómo pude hacerlas; de dónde diablos saqué la pericia precisa. Amor, supongo. Amor al mar, a los viejos planos y grabados, a la madera barnizada y al metal bruñido. Amor a lo que esos barcos representaban. A su historia: los mares que cruzaron y los hombres que los tripularon, subiendo a las verjas oscilantes a gritar su miedo y su coraje entre temporales y combates. Sí. Supongo que se trataba de eso. Que de ahí obtuve la habilidad y la paciencia necesarias.

Imagino de esto explica, en parte, el inmenso respeto que tengo por quienes hacen trabajos artesanos a la manera de siempre. A los que todavía trabajan sin prisas, poniendo lo mejor de sí mismos; recurriendo a las viejas técnicas manuales que tanto dignifican la obra ejecutada. Dejando su impronta inequívoca en ella. En estos tiempos de tanto apretar botones, de máquinas sin alma, de pantallas electrónicas, de visto y no visto, de tenerlo todo hecho, comprable y listo para usar y tirar, me inspiran admiración sin límites esos orfebres, encuadernadores, luthiers, pintores de soldaditos de plomo, carpinteros o alfareros que, para ganarse la vida o por simple afición, mantienen el antiguo vínculo de la mente lúcida con el pausado trabajo manual. Con el orgullo legítimo de la obra concienzuda, perfecta, bien hecha. Con lo singular, hermoso, útil y noble que siempre es capaz de crear, cuando se lo propone, el lado bueno del corazón humano.

Ya no puedo hacer maquetas de barcos. La vida me privó del tiempo y de las circunstancias necesarias. Aquellas noches silenciosas entre dos reportajes, trabajando a la luz del flexo entre maderas, libros y planos antiguos, hace tiempo que se transformaron en jornadas de trabajo profesional dándole a la tecla. En la artesanía de contar historias. Ahora mi tiempo libre, cuando lo tengo, se lo lleva el mar de verdad: eso gané y perdí con los años y las canas. Conservo, sin embargo, la afición por los modelos de barcos a escala: siguen llamándome la atención en museos, colecciones privadas, anticuarios, revistas y tiendas especializadas.

A veces entro en alguna de estas tiendas y acaricio, como antaño, las tracas dispuestas en sus estantes, los rollos de cabo para jarcia, las piezas modeladas, las cajas magníficas, bellamente ilustradas con el modelo del barco en la tapa, que tantos meses de placer y trabajo contienen para los felices aficionados que se enrolen a bordo. Hace días pasé un melancólico rato ante una caja enorme: modelo para construir del Santísima Trinidad: uno de los muchos barcos —cuatro puentes y 140 cañones— que siempre quise hacer y nunca hice. Casi un par de años de trabajo, calculé a ojo. Como una novela de ésas cuyo momento pasa, y sabes que ya no escribirás nunca.

sábado, noviembre 01, 2008

Ocho Poderosas Decisiones

Recetas contra el estrés

Las farmacias sevillanas han iniciado una campaña para informar cómo prevenir la ansiedad, uno de los principales motivos de consulta en la atención primaria.

La UE estima que el estrés provoca el 80% de las consultas ocasionadas por dolores inespecíficos. Dentro de la patología psiquiátrica, la ansiedad representa más de la mitad de las consultas realizadas en Atención Primaria.

La campaña se inició ayer con la instalación de un puesto de información en la estación de Adif Sevilla de Santa Justa, dirigido fundamentalmente a usuarios del AVE, muchos de ellos ejecutivos expuestos a circunstancias especialmente estresantes, a los que se ha trasladado el mensaje de que "el estrés también se puede gestionar".

Tanto que muy pocos ejecutivos o directivos se paraban a escuchar los consejos que ofrecían el grupo de farmacéuticos desplazados a la estación, aunque no todos rechazaban el consejo con los mismos y un CD con música relajante que se les ofrecía. "Algunos cogían la información y otros no", explicó Beatriz Alcaide, una de las profesionales destacadas por el Colegio Andaluz de Farmacéuticos.

Más receptivas, añadió su compañero José Manuel Martínez Barrau, se mostraron algunas mujeres. "Sobre todo una madre, que nos confesó que estaba muy estresada". También son mayoría las mujeres, añade, que acuden a las farmacias para pedir consejos sobre su salud "o hablar de su vida personal". "El farmacéutico informa y dispensa", explica Beatriz Alcaide, "pero las farmacias son a veces un gabinete psicológico". Y su compañera Francisca Pérez va más allá: "Son confesionarios".

Aunque a veces, como el caso de José Manuel, un sevillano que acudió a Santa Justa expresamente a causa de la iniciativa, los hombres están abiertos a recabar información. En este caso, para su mujer. "Ella es profesora, trabaja mañana y tiene altibajos", explicó.

A través de esta iniciativa, las más de 800 farmacias sevillanas ofrecerán a sus usuarios material impreso y audiovisual con información para combatir el estrés. Entre los consejos ofrecidos están ser optimistas, hacer una dieta equilibrada y evitar sustancias estresantes como el café o el chocolate, realizar ejercicio físico regularmente, regalarse tiempo libre para lo que más nos guste o utilizar técnicas de relajación.