sábado, noviembre 01, 2008

El estrés también afecta a los camarones

Se trata del estrés fisiológico producto de la manipulación u otras condiciones propias del cultivo que, eventualmente, pueden causar una disminución de la respuesta defensiva del camarón blanco Litopenaeus vannamei, incrementando la susceptibilidad a enfermedades, según muestra el trabajo presentado por los investigadores de la UDO Nueva Esparta, Montserrat Estéve, L. Díaz y Ernesto Trujillo, en el VII Congreso Científico de la Universidad de Oriente.

La Profa. Montserrat Estéve explicó que este camarón es una especie importada del Pacífico, que se esta cultivando en Latinoamérica y por supuesto en Venezuela. Fue una investigación, donde a través de ciertos parámetros bioquímicos de sangre, se evaluaron los efectos de la manipulación y el ayuno, sobre los niveles hematológicos de glucosa, proteína, lactato, colesterol, triglicéridos y la presión osmótica, con la finalidad de determinar el estado de salud general. “Cuando son manipulados ocurre el estrés fisiológico; ellos dejan de alimentarse; los tímidos suelen retraerse, los agresivos aumentan sus niveles de agresividad, y lo más grave, es que al dejar de alimentarse, disminuye su actividad”, destacó.

Los exámenes practicados son los mismos que se aplican a las personas: glucosa, colesterol, triglicéridos, lactosa, proteína, y ellos, permiten determinar si hay algunas alteraciones, pero lo más novedoso de todo esto- dijo la Profa. Montserrat Esteve, es que los análisis fueron realizados con el mismo kid que se utiliza para sangre humana.

Estos exámenes, fueron utilizados como indicadores de estrés fisiológico, y para su realización, se contó con la colaboración y experiencia del grupo de bioanalistas del Ambulatorio de Salamanca, quienes facilitaron las instalaciones y los equipos automatizados, razón por la cual el grupo de investigadores expresa su reconocimiento y agradecimiento, por el gran apoyo prestado para el feliz término de este trabajo sobre el estrés fisiológico del camarón blanco.

El estrés, refirió la Dra. Esteve, es un problema grave y básicamente, como ocurre en nosotros los humanos, conlleva a la disminución de la capacidad defensiva de estos animales, lo cual los hace mas susceptibles a las enfermedades, y este un riego que no se puede correr, de allí la importancia de predeterminar el estado general de salud de la especie.

Se tomaron tres grupos experimentales y se les hizo un análisis discriminante a un grupo control recién sacado de la piscina de cultivo, otro grupo trasladado desde la isla coche hasta Margarita y luego, después un ayuno de 48 horas y se les volvió a tomar la muestra.

En el resumen ofrecido acerca de la investigación se plantea que “todos los parámetros bioquímicos evaluados resultaron ser diferentes para los tres grupos experimentales, en tanto que la presión osmótica del grupo control fue diferente a la de los restantes que a su vez resultaron iguales. Esta experiencia valida el uso de los kits comerciales y el equipo Express Plus, indicados para ser usados en análisis de sangre humana, en la determinación de parámetros bioquímicos en hemolinfa de camarón”.

Destaca asimismo el informe que “el comportamiento uniforme de los valores de glucosa dentro de cada grupo la convierten en un parámetro indicador preciso, al igual que el nivel de proteína. El grupo manipulado demandó más glucosa que el control, y recurrió a vías metabólicas anaeróbicas que condujeron a la producción de lactato. El ayuno de 48 horas causó agotamiento metabólico evidenciado por las bajas concentraciones de glucosa y lactato, y el consumo de las reservas metabólicas de colesterol, triglicéridos y proteína.

El estrés conllevó a un incremento significativo y similar de la presión osmótica en ambos grupos estresados”.

Se construyó un modelo estadístico discriminante que permite ubicar a un individuo dado dentro de uno de los grupos experimentales estudiados y deducir su estado fisiológico respecto a los parámetros bioquímicos analizados, por lo cual se concluye que pueden ser utilizados como indicadores de estrés fisiológico.

Siguiente >
[Volver]

El estrés puede causar o incrementar los picores en la piel


Recientes investigaciones sugieren que el estrés puede activar las células inmunes en la piel, causando o acentuando enfermedades inflamatoria cutáneas, según los estudios de la Universidad de Medicina de Berlín publicados por la revista 'American Journal of Patology' y recogidos por otr/press.

Según estos estudios, el estrés puede desencadenar brotes en pacientes que sufren enfermedades cutáneas inflamatorias. Hasta el momento, los estudios habían determinado que la percepción del estrés se mide a través de la relación entre la piel y el cerebro. Sin embargo, poco se sabía sobre los medios por los que el estrés agrava las enfermedades de la piel.

En este sentido, los investigadores dirigidos por el doctor Petra Arck, de la Universidad de Medicina de Berlín y de la Universidad canadiense McMaster, lanzaron la hipótesis de que el estrés puede endurecer las enfermedades de la piel por un aumento del número de células inmunes.

Al probar esta hipótesis en ratones expuestos a grandes dosis de estrés, el doctor Arck consideró que este estrés dio lugar a un mayor número de glóbulos blancos sobre la piel. Además, el estrés activó las células inmunitarias, que son fundamentales en la puesta en marcha y perpetuación de las enfermedades de la piel.

Los próximos estudios del grupo de investigación del doctor Arck se centrarán en cómo evitar este estrés mediante el reconocimiento de las personas en situación de riesgo y en la identificación de las células inmunitarias adecuadas para ser objeto de intervenciones terapéuticas.

El estrés en la empresa

Quedan lejos los tiempos en los que las personas se veían reducidas a simples piezas dentro de un sistema de organización del trabajo, en el que su división se potenciaba maximizando la productividad, en detrimento de un trabajo alienante y una desnaturalización paulatina desde un punto de vista socio laboral.

En la actualidad, los logros sociales alcanzados en décadas anteriores, han sido superados por el avance tecnológico y organizativo, que han impuesto nuevos retos en el desarrollo del concepto de relación y espacio humano en las propias organizaciones. Hemos pasado de planteamientos como "hacer mi trabajo según la mentalidad de las empresas de ayer", a ayudar a que se hagan las cosas en las empresas de hoy día, de evaluar al individuo a evaluar el proceso y de controlar a los empleados a desarrollar a las personas como ejemplo de cambio.

No obstante, todos estos avances dejan entrever que hemos atendido más a la capacitación profesional, al logro y a la mejora de resultados a través de la formación y el desarrollo profesional, que a fomentar el espacio de desarrollo personal dentro de nuestras empresas.

Ahora bien, si queremos construir empresas con equipos de trabajo realmente eficientes, habrá que generar en las personas la motivación necesaria para que surja de cada uno, en el nivel individual, el potencial suficiente que haga posible alcanzar nuestros objetivos como equipo. Las nuevas corrientes humanistas en las organizaciones empresariales se expresan en esta línea y abogan por la necesidad de mostrar una realidad necesaria, en la que el trabajador es persona que requiere -además de un salario- satisfacer unas necesidades de pertenencia, de reconocimiento, de desarrollo profesional y personal.

No hay más que mirar las cifras y datos que la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo (AESST) viene proporcionando en los últimos años, y darse cuenta de la proporción que está alcanzando el estrés. De hecho se le ha asignado ya la categoría de enfermedad profesional en algún país del avanzado primer mundo, y su efecto es pernicioso, porque afecta a prácticamente el 30% de los trabajadores de la Unión Europea, y a más de 40 millones de personas al año. Además, se comprueba que aproximadamente entre el 50% y 60% de las jornadas perdidas por absentismo laboral se deben a ésta epidemia sociolaboral, que se extiende sigilosamente con sus perversos efectos sobre las personas y las empresas.

En definitiva, nuestra capacidad de adaptación a los cambios y exigencias que plantea nuestra sociedad en general, y el entorno laboral en concreto, está superando los niveles de respuesta normal, forzando a nuestro organismo a producir más estrés del aconsejable. Esto queda patente en el importante número de bajas por enfermedad tramitadas y, por consiguiente, del gran numero de horas perdidas, como se indicaba anteriormente, que tienen su origen en un entorno de gestión en el que abunda un continuo trabajo con prisas, la exigencia por encima de las habilidades o conocimientos del trabajador, la reducción de plazos de ejecución, sobrecarga de trabajo, y un sinfín de situaciones, hechos o circunstancias cada vez más presentes en nuestro moderno sistema de vida.

Nos encontramos, por tanto, ante un círculo vicioso en el que el estrés realimenta nuevo estrés, donde la cantidad de circunstancias relacionadas que nos producen tensión son cada vez mayores. Y cuando esto sucede, empezamos a vernos a nosotros mismos de manera distinta y a considerarnos como personas que no pueden con ello, y entonces la causa originaria de nuestros problemas ya no es importante sino únicamente nuestra ansiedad, angustia, depresión, etcétera.

Todo ello viene respaldado porque, tradicionalmente, hemos prestado más atención en el entorno laboral a riesgos derivados de origen químico o musculoesqueléticos, que a los riesgos denominados psicosociales, entre los que se encuentran el estrés, el acoso moral y laboral, y la agresividad en el trabajar.

Como contrapunto consideremos un par de aspectos esenciales a la hora de abordar la comprensión del fenómeno del estrés. El primero es que las personas percibimos las situaciones de formas muy diferentes, lo que angustia a una persona puede no serlo para otra persona. En segundo lugar, lo que importa no es tanto el suceso propiamente dicho, sino el significado negativo que le atribuimos a dicho suceso.

En definitiva, y este es el aspecto positivo del asunto, se procedería a analizar las situaciones y sus significados, para poder llegar a crear estrategias alternativas de percepción de la realidad. Esto requiere un nuevo paradigma empresarial que reestructure la organización del trabajo atendiendo lógicamente a la eficacia y a la consecución de sus objetivos, siendo uno de ellos las necesidades habidas por el personal contratado, con el fin de poder canalizar el estrés negativo en la dirección de un estrés positivo, a través de la prevención, el diagnóstico y los tratamientos de patologías por ansiedad, ira y depresión.

A la vista de todos estos aspectos comentados, parece lógico pensar que todos estos riesgos psicosociales provocan unas consecuencias negativas en las empresas, las cuales se traducen en el aumento de la rotación de puestos, aumento de gastos de reclutamiento, falta de cohesión de equipos, perdida de conocimiento y talento, baja productividad y aumento de causas de accidente laboral, entre otras.

El estrés condiciona más a los adultos maduros que a los adultos jóvenes

Los adultos maduros alteran su comportamiento más que los adultos jóvenes cuando se encuentran sometidos a estrés, particularmente en situaciones que impliquen algún riesgo, señala un estudio realizado por investigadoras de la Escuela Davis de Gerontología de la Universidad del Sur de California (USC).

Las científicos sometieron a jóvenes adultos (de entre 18 y 33 años) y a adultos maduros (de entre 65 y 89 años) a una situación estresante que consistía en mantener una mano metida en agua helada durante tres minutos. Luego se les pidió que jugaran a un juego de conducción que presentaba cierto riesgo, porque los participantes debían decidir si pasar o no un semáforo en ámbar.

En el grupo de control, compuesto por personas que no habían mantenido la mano metida en el agua fría, los adultos maduros demostraron ser mejores conductores que los jóvenes. Sin embargo, en el grupo estresado por el paso de la mano por agua helada, los adultos maduros no sólo fueron más precavidos en la conducción sino que, además, fueron más titubeantes, parando y arrancando al menos tres veces más que los conductores jóvenes.

Según las investigadoras, el estudio demuestra que el estrés modifica las estrategias de los adultos más maduros. La exposición al agua helada ocasionó un incremento en los niveles de cortisona de todos los participantes, pero afectó más al comportamiento de los mayores que al de los jóvenes.

Disfunciones femeninas, estrés después de los 45

Cuatro de cada diez mujeres estadounidenses califica el sexo como algo doloroso, poco interesante o insatisfactorio. Sin embargo, sólo el 12% de ellas asegura sentirse afligida por estas percepciones negativas, reveló un estudio de la Universidad de Harvard, dado a conocer por Bloomberg.

No obstante, las mujeres entre 45 y 64 tienden a mostrarse más angustiadas por esta actitud negativa hacia el sexo. De hecho, una de cada ocho es infeliz a consecuencia de su falta de deseo y una entre quince está molesta por su dificultad de excitarse o por alcanzar un orgasmo.

Asimismo, esta investigación concluyó que 43% de las norteamericanas de entre 18 y 59 años manifiestan disfunciones sexuales. Pero como la mayoría confiesa no sentirse “preocupada”, los responsables del estudio estiman que la solución debería enfocarse menos en soluciones farmacéuticas y más en las terapias que toman en consideración la experiencia de vida de cada mujer en su conjunto.

“Si no es asociado con la angustia, entonces probablemente no afecta la calidad de vida de la mujer”, dijo Jan Shifren, autor del trabajo.

Aunque eso tranquilice, los índices de mujeres frustradas por este tipo de problemas – según el estudio- son altos. Por eso “se tiene que hacer más para identificar a estas personas y proveerles del cuidado necesario”, dijo Shifren.

Plenitud paraguaya

El sexólogo clínico y director del Centro Privado de Sexología Clínica, Dr. Óscar Sapena, comenta que no existen cifras exactas que indiquen la cantidad de mujeres que sufren de anorgasmia o falta de deseo sexual en Paraguay, pero en su experiencia, existe un grupo importante a las que el sexo les parece algo insatisfactorio. Muchas de estas mujeres –según el especialista- no llegan al clímax porque sus parejas tienen disfunciones masculinas.

En cuanto al deseo sexual, que el Dr. Sapena añade que éste depende de factores hormonales, específicamente la testosterona presente en las mujeres que puede no estar funcionando bien. Esto se presenta especialmente durante la menopausia, “cuando las pausas o los ciclos sexuales de la mujer comienzan a no funcionar correctamente y luego cesan por completo, en este período hay una baja hormonal importante y eso incide en la libido femenina”, recalca.

Según los especialistas de Harvard, la depresión y la incontinencia urinaria también tienen su cuota de culpa en las disfunciones femeninas.

Relaciones dolorosas

El médico sexólogo Óscar Sapena indica que una gran porción de las mujeres experimenta dolor durante el sexo. Este fenómeno se conoce como dispareunia, que a menudo aparece asociada a problemas de vaginismo y se manifiesta a través de molestias, ardor, quemadura o contracción que puede localizarse en la parte interior o exterior del órgano sexual femenino, en la región pélvica o en el abdomen. Las causas pueden ser de origen orgánico como agentes infecciosos, enfermedades genito-urinarias, irritaciones por el material de los anticonceptivos de barrera (preservativos, diafragma, dispositivo intrauterino –DIU–, espermicidas) y, en la tercera edad por vaginitis senil. También puede presentarse por causas de origen psicológico como la interacción negativa conductual entre la pareja, la falta de excitación en el momento de la penetración, depresión o ansiedad.

Kyle es una serie especial, con gran contenido y bien realizada

Mente brillante de estreno

México, oct. 31, 2008.- Hoy se estrena la segunda temporada de una serie que hace honor al argumento de una gran película, D.AR.Y.L. que habla de un experimento científico hecho con un humano.

Esta serie de la que les hablo se llama Kyle XY, fue producida en Vancouver, Canada, y creada por Eric Bress y Mackye Gruber, narra la vida de 'Kyle' (Matt Dallas), un adolescente que despierta de pronto en un bosque en las afueras de una ficticia ciudad de Seattle.

Desnudo y envuelto en una viscosa sustancia rosa , actúa como un recién nacido, no conoce lenguaje alguno, no sabe nada del mundo al que acaba de llegar, sin embargo, es un ser especial.

Por alguna desconocida razón, no posee ombligo, por otro lado, antes de conocer las cosas, se da cuenta de lo que está bien y de lo que no, posee una capacidad de aprendizaje y deducción muy por encima de lo normal, así como una gran habilidad física.

'Kyle' es rescatado por la policía y lo lleva a un albergue, en él trabaja 'Nicole Trager' (Marguerite MacIntyre), una psicóloga que se da cuenta de que 'Kyle' es especial, y decide llevárselo a su casa.

Ahí lo estudia para conocerlo a fondo, y en donde 'Kyle' deberá aprender cómo se comporta el ser humano, cómo actúa, y deberá afrontar los problemas a su alrededor, a esto se suma un hombre misterioso que se mantiene en secreto, vigilándolo, y al cual conocerán en esta segunda temporada.



Albert Einstein

Para los que nos gustan los temas paranormales, sobrenaturales y metafísicos, esta es la serie indicada, a lo largo de esta, se citan diferentes tipos de personalidades de la literatura y la ciencia como el genio alemán Albert Einstein, el motivo es el potencial mental de 'Kyle'.

El argumento es novedoso y aunque tiene que ver con temas complejos, es muy fácil de entender, no va más allá de una historia que si bien es de ciencia ficción, no está muy alejada de la realidad.

La banda sonora es precisa, con temas como "Hide Another Mistake" de The 88 o "Wonderful Day" interpretada por O.A.R., le dan fuerza a cada secuencia, además de la musicalización original de la serie.

Ya tuve la oportunidad de ver el primer capítulo de la nueva temporada y sí que puedo adelantar algunas cosas sin quemar la serie; y es que han surgido más preguntas y el peligro aumenta.

'Kyle' comienza a descubrir la verdad sobre su pasado, pero bajo el estricto entrenamiento de n misterioso hombre del cual conocerán su identidad en el primer capítulo.

Esto se mantiene en secreto, en donde 'Kyle' debe aprender a vivir con su doble vida y los peligros que yacen fuera de su casa. Pero el riesgo aumenta cuando una chica es liberada para atraparlo.

Un paso más cerca de conocer la verdadera anatomía del cerebro

"Neguémonos a aceptar que ese órgano gris y uniforme, que estamos habituados a ver a través del escáner, es el verdadero cerebro". Con esta máxima, Van Wedeen, experto del Hospital General de Massachusetts (EEUU), ha sido capaz de obtener imágenes en color y 3D de las fibras nerviosas responsables de las distintas funciones del cuerpo humano: vista, olfato, movimiento... Todo un entramado de carreteras que se entrecruzan y que presentan una geometría nada casual.

El trabajo de este especialista en Imagen Biomédica, y recogido en revistas como 'Brain' y 'Neuroimage', se basa en la resonancia magnética y las técnicas de difusión (DSI, sus siglas en inglés), también conocidas como tractografía.

"Nos basamos en la difusión del agua y el patrón que ésta sigue. Es nuestro trazador para conocer las características de las fibras cerebrales", explica a elmundo.es y añade que su objetivo es "ver la verdadera anatomía del cerebro y no sólo su superficie".

Este mismo método es el que usaron los autores de un trabajo publicado hace cuatro meses en 'PLoS Biology' y en el que se dio a conocer lo existencia de un 'kilómetro cero' en el cerebro, el punto del que salen las distintas autopistas que lo recorren. Las aportaciones de Wedeen a este estudio suponen un paso más allá: "No nos centramos en las direcciones más probables sino que analizamos todas las posibles conexiones".

Fibras que se superponen

La utilización del DSI resultó básica para poder identificar la superposición de las fibras nerviosas. "Hasta ahora, no se había tenido en cuenta que se montan las unas sobre las otras y es algo omnipresente en el cerebro. Eso sí, el que ahora podamos verlas no supone el final de la historia sino solamente el principio. Tenemos que aceptar que, en realidad, se sabe muy poco de las conexiones cerebrales", aclara este profesor de Radiología en la Escuela Médica Harvard.

El lugar en el que se aloja nuestra
mente está compuesto por cerca de "400 pequeños órganos neuronales, cada uno conectado con otros cinco o seis". Por tanto, todas estas conexiones dentro de un órgano de tamaño relativamente reducido no pueden sino entrecruzarse. "En una misma área puedes encontrarte con 10 estructuras que ocupan el mismo nivel".

Por eso, diseccionar el cerebro y mirarlo bajo un microscopio tampoco es una solución realista ni eficaz. "Necesitaríamos una verdadera tecnología en tres dimensiones, hacer cortes de todas las zonas y luego ser capaces de manejar la ingente cantidad de información que obtendríamos", apunta Wedeen.

Bajo los escáneres del Centro de Imagen Biomédica Martinos, dependiente del mencionado centro sanitario de Massachusetts, ha pasado toda clase de especies animales: ratas, ratones, gatos, macacos y también humanos. "Hemos detectado que los roedores presentan un desarrollo muy importante de las áreas relacionadas con la memoria y el olfato. Algo similar ocurre con los gatos, pero en las localizaciones asociadas con el movimiento".

Ensayos con humanos

Si la técnica está en sus inicios, lo está aún más en cuanto a conocimiento del cerebro de las personas. "Por ejemplo, si queremos escanear el cerebro de un cadáver de mono podemos hacerlo durante 48 horas seguidas y analizar la información resultante". Sin embargo, esto no puede llevarse a cabo con las personas.

El equipo de Massachusetts ha estudiado a algunos humanos, pero sin que el paciente superase los 50 minutos bajo el escáner. A la hora de analizar el cerebro de un fallecido, aunque en ese caso no tendría por qué haber límite de tiempo, las máquinas actuales no están suficientemente preparadas para estudiar eficazmente una masa tan grande.

"Esperamos que la técnica mejore en los próximos cinco ó 10 años, cuando se construyan escáneres especialmente indicados para estas técnicas de difusión. La tractografía va a suponer una revolución, igual que ocurrió cuando comenzó a utilizarse la resonancia magnética tradicional", asegura Van Wedeen.

Además de saber más sobre los trastornos relacionados con las conexiones neuronales (esquizofrenia o esclerosis múltiple, por ejemplo), este tipo de 'mapas cerebrales' pueden tener infinitas aplicaciones: conocer cómo se desarrolla la
mente con la edad; identificar las diferencias entre un zurdo y un diestro; establecer el daño provocado por un trauma cerebral; o, trazar las zonas afectadas por un tumor y ayudar en la cirugía.

"Nos encontramos ante un nivel de detalle estructural que nunca se había pensado. Lo principal es que nos permite detectar las 'huellas dactilares' de las distintas formas cerebrales y visualizar su bella y característica geometría. Cada conexión es un órgano con una estructura que expresa su función", concluye el científico.

Internet modifica nuestras conductas

Ojo en la pantalla, ¿mente apagada?

El auspicioso futuro con que se presenta el libro electrónico en la actual Feria de Francfort coincide con la irrupción de algunas de las voces más críticas hacia el tipo de conocimiento promovido por la cultura de Internet. Un comentado artículo en la prensa norteamericana que se pregunta “¿Está Google volviéndonos estúpidos?” y un reciente libro de Lee Siegel cuestionan una era que pretende escribirse con fantasmagóricas letras de plasma.



Un artículo de Nicholas Carr (“Is Google Making Us Stupid?”) publicado hace un par de meses en Atlantic Monthly (cfr. Aceprensa 1-07-2008) se pregunta si la lectura on-line ha modificado la forma tradicional de abordar los textos. El nuevo tipo de lectura se caracteriza ahora por una rápida sucesión de ojeadas a titulares llamativos y a resúmenes cortos, en el orden fragmentario y disperso de una maraña de hipervínculos. Este hecho se presenta ya como una mutación de los mecanismos mentales y físicos adaptados durante siglos para la lectura.

El avezado lector que es Carr, antiguo editor ejecutivo de la Harvard Business Review, se basa sobre todo en una intuición salida de su propia experiencia: “No pienso del modo que solía hacerlo antes. Esto me resulta más evidente cuando leo. Sumergirme en un libro o en un largo artículo me resultaba generalmente fácil. Mi
mente podía mantenerse poseída por la narración o por los giros del argumento y pasar horas recorriendo vastas extensiones de prosa. Pero éste ya no es el caso”.

Los síntomas del nuevo mal están descritos de forma casi clínica: “Ahora mi concentración comienza a dispersarse después de dos o tres páginas. Me inquieto, pierdo el hilo, comienzo a buscar cosas que hacer. Siento que mi cerebro va a la deriva, que tengo que arrastrarlo para que vuelva al texto. La lectura profunda que solía fluir con naturalidad se ha convertido en un combate”.

Falla la lectura profunda

Otros testimonios, como el del ganador del premio Pulitzer Leonard Pitts (comentando el artículo referido en su columna del Miami Herald) o el del patólogo Bruce Friedman, quien, acostumbrado a publicar un blog sobre temas médicos, dice no poder enfrentase ya a un texto del calibre de Guerra y Paz, validan esta apreciación de Carr. Pero ¿qué valoración debe hacerse de un cambio que el propio Carr no sabe calificar?

Se comprende que Carr haya titulado su escrito con una pregunta. Intenta, en sus razones, evitar las sombras apocalípticas que surgieron ante otras transformaciones importantes en la historia del ingenio humano: así, por ejemplo, recuerda el pesimismo de Sócrates, en el diálogo platónico Fedro, cuando ante la aparición de la escritura preveía que el conocimiento dejaría de ser una auténtica posesión del hombre y pasaría a serle algo externo y, por lo tanto, sin vida.

“Podéis ser escépticos acerca de mi propio escepticismo. Quizá los que desprecian a los críticos de Internet como luditas o nostálgicos demostrarán tener razón, y a partir de nuestras mentes hiperactivas, pertrechadas de datos, florecerá una edad dorada de descubrimientos intelectuales y de sabiduría universal”, concede el artículo de Carr, publicado después de todo en una de las revistas preferidas del progresismo norteamericano.

Lo cierto, para él, es que “en los tranquilos espacios despejados por la lectura sostenida y sin distracciones de un libro, o por cualquier otro acto de contemplación, podemos hacer nuestras propias asociaciones, trazar nuestras propias inferencias y analogías, adoptar nuestras propias ideas. El leer en profundidad es indistinguible del pensar en profundidad” –dice, apoyándose en las conclusiones de la psicóloga Maryanne Wolf, de la Tufts University, autora de una Historia y ciencia del cerebro lector–.

¿Mera cuestión de soporte?

La postura optimista parece prevalecer en los exámenes del informe PISA que la OCDE diseña para evaluar en lectura, matemáticas y ciencias a estudiantes de quince años en más de cincuenta países: en su próxima edición, estas pruebas tomarán en cuenta las habilidades para la lectura electrónica. Estados Unidos, que ha decidido no participar de la experiencia con el argumento de no sobrecargar a sus estudiantes, ha recibido la crítica de quienes reconocen a aquellas destrezas una importancia no menor que la de analizar un poema o una novela. “No se trata de excluir los libros –señala Donna Alvermann, profesora de Educación Lingüística y Literaria de la Universidad de Georgia–, pero éstos constituyen tan sólo una manera de relacionarse con la información en el mundo de hoy”.

No todos, sin embargo, reducen el problema a una mera cuestión de formas y presentaciones. Así, por ejemplo, el ganador del Premio Nacional de la Crítica de Estados Unidos en 2002, Lee Siegel, reputado como uno de los más inconformistas diseccionadores de la cultura actual, ha lanzado un libro titulado en español El mundo a través de una pantalla (1), menos explícito que el original Against the Machine. Siegel usa la palabra máquina en su sentido más literal, refiriéndose al ordenador con el que nos conectamos a la red como encarnación de las más sofisticadas formas de control.

Parodia también con su título la ambigüedad de un discurso que, en nombre del derecho a “acceder” y a “elegir”, brinda en realidad el más descerebrado colaboracionismo al sistema del que pretende desmarcarse. “El lenguaje de hacer dinero se ha identificado con el de la creatividad iconoclasta”, dice el autor, que en el revolucionario fashion-victim encomiado por David Brooks (el BoBo, o bourgeois bohemian, “burgués bohemio”) ve la representación más acabada del reblandecimiento de ideas propio del antiheroísmo posmoderno.

Aunque en su argumentación procura siempre tener en cuenta las razones que pueden oponérsele y colgarle el sambenito de inmovilista, en el agorero panorama pintado por Siegel hay, como en el caso de Carr, algo de O tempora, o mores!. El propio crítico admite que se acerca a la caricatura cuando retrata al usuario de la red y a sus hábitos como una especie de hikikomori, ese nuevo ejemplar de joven japonés que, para evadirse de la vorágine social, se reconcentra hasta el borde del autismo en la seguridad uterina de los videojuegos (cfr. Aceprensa 14-4-04). No es casual que Siegel haga una evocación de la Metrópolis de Fritz Lang para proyectar la imagen de ciberconectado mutismo en el que se va sumiendo la deshumanizada humanidad: “Internet –dice– es el primer entorno social al servicio de las necesidades del individuo aislado”.

El mundo a través de una pantalla

Describir un hábito por el abuso que se hace de él no parece ser la mejor forma de hacer honor a la justicia; sin embargo, una vez que como hábil ensayista Siegel va elaborando la trama de su exposición de modo quizá excesivamente misceláneo, pero con intención omnicomprensiva; una vez que lo que parece una descripción del mundo de Internet llevada hasta extremos delirantes se expresa con ejemplos vivos, de nuestro mismo día, y que nos resultan preocupantemente familiares, la caricatura se va convirtiendo en desfavorecedor retrato.

Lo fustigado por Siegel no es en modo alguno una simple tecnología: más bien, considera Internet como el epítome de la cultura de masas, un fenómeno que para Siegel no tiene ya tanto que ver con cosmovisiones, sino que se reduce a una estrategia comercial de dimensiones globales.. De hecho, El mundo a través de una pantalla vale la pena como guía de forasteros de los cibernegocios, por el repaso que hace Siegel de las “filosofías” (léase enfoques de marketing) que subyacen tras los más novedosos conceptos (léase productos) del universo on-line: desde el ya lejano Whole Earth Catalog (WELL) de Stewart Brand, hasta los campantes e-Bay, MySpace, Wikipedia, YouTube, Facebook, etc. Sin olvidar el lobby puramente doctrinario: Alvin Toffler y su teoría de la “Tercera Ola”, y La clave del éxito de Malcolm Gladwell.

Lo que descubre Siegel detrás de todo este discurso es la jibarización economicista: la ingeniería de sistemas sirve, en realidad, a los sistemas económicos, cuya “racionalidad”, expresada en la correspondiente jerga, valida y da sentido a todas las acciones humanas, incluyendo el ocio. Así, Internet no sólo crea la utopía de un mundo puesto al alcance de un clic y contenido en nuestra pantalla como las ciudades en miniatura que se encierran en bolas de cristal; sino que nos lo presenta esencialmente como un bien económico, viable o no en cuanto tal. Por eso, por ejemplo, la pornografía en la red cobra la apariencia de algo perfectamente ajustado a la racionalidad comercial propia del sistema.

Lo importante es dejarse ver

Esta “transvaloración”, que el crítico estadounidense denuncia sirviéndose del término acuñado por Nietzsche, tiene su expresión más acabada, según expone, en el concepto de “prosumidor” (neologismo que integra las palabras productor y consumidor), puesto en circulación hace algunas décadas por Toffler. El impulso que el boom de los blogs y de páginas como YouTube ha dado a la exposición indiscriminada de cualquier bien anteriormente circunscrito a la esfera de la vida privada, constituye para Siegel verdadera piedra de escándalo.

Lo que le subleva es la puerilidad de una cultura en la que se pretende que todo el monte es orégano, y en la que el derecho a pretenderlo se promueve como la conquista suprema. La cultura de la imagen ha despojado a la fama de su contenido ético y la ha vuelto estética, simplemente: lo importante es “salir”, dejarse ver. Porque el “prosumidor”, que consume los bienes de internet para exhibir su producto, sale resuelto, a falta de otro mejor, a ponerse a sí mismo en el escaparate virtual con la ilusión de que alguien lo descubra, esto es, lo compre. Cuál sea el valor de lo que tiene para ofrecer importa poco: el todo es que caiga en gracia; que logre desarrollar una personalidad viral, capaz de contagiarse violentamente a los demás (bella metáfora de la mercadotecnia virtual a partir de la pandemia del sida).

Actualizándolo con los ejemplos mencionados y con otros como el célebre reality-show de la televisión norteamericana American Idol (correlativo de nuestra Operación Triunfo, y versiones a su zaga), Siegel recoge el planteamiento hecho hace ya unos cuantos años por Christopher Lasch en La cultura del narcisismo. Al antiguo “todo vale” del relativismo tibio le ha sucedido un desvergonzado y audaz “todos valemos”, que ha encontrado en las páginas interactivas de la red algo así como el cambalache del tango, donde “todo es igual / nada es peor / lo mismo un burro / que un gran profesor”.

Resentimiento contra la autoridad

Desde luego, no es nuevo el tango: aunque Siegel intenta trazar una línea divisoria entre el tiempo de las vanguardias históricas y nuestra época (y así, por ejemplo, distingue entre cultura para las masas y cultura hecha por las masas), sus argumentos recuerdan voces que hace tiempo resuenan entre nosotros.

Entre ellas la de Ortega y Gasset, cuya célebre Rebelión de las masas caracterizaba ya al esnob: “siempre en disponibilidad para fingir ser cualquier cosa. Tiene sólo apetitos, cree que tiene sólo derechos y no cree que tiene obligaciones: es el hombre sin la nobleza que obliga –sine nobilitate–, snob”.

Descripción que se parece mucho a la que hace Siegel sobre las personas que “acaban repitiendo simplemente su derecho a ser lo que les gusta ser, una declaración incesante del yo que, a menudo, adquiere el estilo de burla o rabia dirigida contra las elites privilegiadas, las cuales son percibidas como un obstáculo en la tendencia mayoritaria”. El norteamericano, que reconoce un “resentimiento contra la autoridad” detrás de estas infantiles ansias de reclamar cuotas gratuitas de figuración, coincide en tal nomenclatura con otro crítico como Harold Bloom, reivindicador del canon literario.

No deja de ser preocupante que la visión de un crítico de la cultura actual coincida en tan gran medida con la que tenía un lúcido vigía como Ortega ante la perspectiva de los monstruosos engendros político-sociales que iban llevando al siglo XX por los derroteros que ahora sabemos. El colmo para Siegel es que nuestra época quiera gestarlos en nombre de la democracia: “¿Qué problema hay en que los privilegiados o las elites aprendan una habilidad o manifiesten una excelencia innata en un arte y además puedan vivir de ello? Es una poderosa manera para que la gente desfavorecida pueda saltar por encima de las barreras sociales. La democracia es lo que hace que tales transformaciones sean posibles”.

En cambio, lo que Siegel califica de “igualitarismo antidemocrático” es un recurso alienante para “permitir que la reivindicación más firme arrincone el talento más concienzudo”. El mundo a través de una pantalla viene a ser también una advertencia contra las maneras de abonar las modalidades posmodernas y descafeinadas del totalitarismo: “Paradójicamente, en su intento de ser iconoclastas y atacar a los grandes medios, los blogueros están favoreciendo a las fuerzas políticas y financieras que quieren tan sólo que los medios críticos y analíticos desaparezcan”.

Información vs. conocimiento

Con la difusión de nuevos soportes electrónicos para la lectura (como el Kindle de Amazon y el lector de Sony), que según una encuesta entre profesionales del negocio podrán superar al libro de papel en un lapso de diez años, las nuevas generaciones pertenecerán ya a una tradición textual caracterizada no por la fijeza, sino por la movilidad, la interacción con la imagen y el consumo instantáneo.

La era de las letras que aparecen y desaparecen es también la de la información, cuya dinámica impone no sólo los ritmos, sino los fines del leer y el horizonte de expectativas del lector. Se trata, pues, de una lectura que no está hecha para dejar poso, sino más bien para dejar paso: a otra que la desactualiza y que de inmediato será desactualizada por la siguiente.

Por esto Siegel distingue entre la transmisión del conocimiento y la de la mera información: “Uno desea tener conocimientos por sí mismo, no por querer saber lo mismo que los demás o porque quiera transmitirlo a otras personas. El conocimiento garantiza la independencia. En cambio, cuando nos informamos pensamos igual que todos los demás que están absorbiendo la misma información”.

Si las habilidades del lector de la era digital complementan a las del lector tradicional o las sustituyen, es algo que se sigue discutiendo. No son pocos los que sostienen que el correo electrónico y los blogs han recuperado para el texto un interés que le había arrebatado la televisión. Aunque Siegel se pregunta si todo lo que puede inventarse debe en efecto ser inventado, habrá que concluir con él mismo que “la tecnología es neutral y sin valía, no es inherentemente buena ni mala. Son los valores los que provocan que la tecnología sean una ayuda o un obstáculo para la vida humana”. Cómo se orienten las cosas dependerá de los criterios que se defiendan y de los objetivos que se quieran conseguir.

la gracia y la naturaleza

Ya el apóstol San Pablo, asumiendo la sabiduría de su tiempo, supo distinguir que el ser humano se desarrollaba en una triple dimensión: el cuerpo, la mente y el espíritu, y que cada uno de ellos tenía su particular tratamiento y desarrollo.
Esto la Iglesia católica lo tiene presente y, por ello, hemos conocido estos días las orientaciones que la Santa Sede propone a los candidatos para el sacerdocio acerca de la madurez y el equilibrio afectivo que dichos aspirantes deben manifestar para poder ejercer este ministerio.

No se debe olvidar que la gracia perfecciona la naturaleza, no la cambia, y por ello, si algún candidato al sacerdocio padece algún tipo de desequilibrio que pueda afectar a su futuro ministerio, debe ser atendido por aquellos que conocen y estudian la mente humana en cuanto a los afectos y su relación con los demás. Y esto se debe hacer, como no puede ser de otra manera, con el máximo respeto a la intimidad de las personas.

No se trata en ningún caso de psicologizar la formación sacerdotal, pues un seminarista debe sobre todo conocer la teología, vivir una profunda vida espiritual y ser capaz, desde una estabilidad y solidez humana, manifestar al mundo la alegría de Cristo resucitado.

Tampoco debemos olvidar que toda vocación sacerdotal nace de un profundo amor en sentido doble: conocer el amor de Dios y querer corresponder a ese amor con la entrega serena y alegre de la propia vida a los demás. Un seminarista siempre es alguien enamorado del Amor.

Si antiguamente se caían en falsos espiritualismos, hoy en día podríamos caer en falsos psicologismos, pues no hay duda de que es Dios quien va configurando al seminarista para que pueda ejercitar su futuro ministerio sacerdotal.
Es bello, sin embargo, comprobar el respeto que la Iglesia católica manifiesta a las ciencias humanas, a la vez que no olvida su identidad de ser portadora de un mensaje de gracia y participación en la vida divina.

La caja negra del cerebro

A lo largo de 12 documentales que se emiten de lunes a miércoles a las 22.00h durante el mes de noviembre, Canal Odisea aborda diversos puntos de vista relacionados con la mente a través de cuatro temáticas diferenciadas: 'El lado oscuro', 'En manos de la medicina', '¿Camino a la felicidad?' y 'Superpoderes.

"Esta serie responde plenamente a la línea editorial del canal, que consiste en tratar todos los temas más importantes de la realidad y que no aparecen mucho en los medios. Abordar asuntos que que han ocupado y ocupan un lugar importante en la vida de las personas y en la socieda", afirma Roberto Blatt, director de Odisea.

A pesar de que la ciencia avanza día a día, el cerebro todavía es un gran desconocido. Ahora se sabe que, a través de la evolución del ser humano, el cerebro también ha evolucionado de hecho, en dos millones de años, el cerebro ha pasado de pesar 400 gramos a 1.500 gramos aproximadamente con más de 100.000 millones de neuronas interconectadas.

En esta línea el profesor de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco Mora, sostiene que "Con la realización de ejercicio físico aeróbico diario y con una alimentación con un 30% menos de ingesta calórica, podríamos incrementar mucho el crecimiento de neuronas en nuestro cerebro".

Los días 3, 4 y 5 de noviembre emite los tres primeros trabajos relacionados con 'El lado oscuro de la mente' en el que se analizan los factores que desencadenan que algunas personas manifiesten comportamientos criminales.

'La ciencia del mal' analiza la maldad humana a través de casos mundialmente conocidos como el de los nazis, los asesinos en serie o los soldados de la prisión de Abu Ghraib.

Por su parte 'Meditación entre rejas' presenta la historia de los reclusos de la prisión de máxima seguridad de Donaldson, en Alabama, que practican un programa de técnicas de meditación budista para intentar sobrellevar su vida entre rejas.

El relato de cinco pedófilos que han decidido someterse a castración química es el hilo conductor de 'Castración' un documental de plena actualidad.

Para explicar algunos de los comportamientos que se dan en esos documentales, Francisco Mora como doctor en medicina y en neurociencia sostiene que "nacemos todos con cerebros diferentes y el cerebro de cada uno es el que hacemos nosotros a lo largo de la vida".

Del 10 al 12 de noviembre, el canal aborda la relación de la medicina con la mente humana a través de tres nuevos documentales.

'El lobotomista'retrata la lobotomía, una agresiva cirugía en el cerebro que experimentó en enfermos mentales el neurólogo Walter Freeman en la década de los 30 con resultados devastadores y monstruosos.

'Hipnocirugía revela cómo la hipnosis se ha convertido en el arma capaz de sustituir a la anestesia. Y 'El misterio del Alzheimer' presenta los últimos estudios y avances sobre la enfermedad.

"El cerebro cambia constantemente y el de hoy no es igual al de ayer y será distinto al de mañana", argumenta Francisco Mora explicar algunos de los contenidos de los reportajes anteriores.

El 17, 18 y 19 la programación investiga si existe un camino real para alcanzar la felicidad y qué estaría el ser humano dispuesto a hacer para lograrla a través de los documentales: 'Las puertas de la percepción', 'El cerebro ante el espejo' y 'Te perdono'. "Todos los cerebros son diferentes y, al tratarse de un órgano plástico, van cambiando físicamente según las vivencias y experiencias que tenemos a lo largo de nuestra vida", razona el doctor Mora

. Finalmente, del 24 al 26 de noviembre, Odisea se adentra en el mundo de los superpoderes de la mente con: 'Un genio en casa', 'Criaturas ciberorgánicas' y 'Un cerebro superdotado'.

Blatt confiesa que con esta programación lo que pretenden es "abrir un debate entre los telespectadores y que llegue a la sociedad".